Vivir sin consensos
El intendente Ramón Mestre convocó a varios expertos en distintas ramas del Derecho (constitucional, administrativo, entre otros) y les encargó la elaboración de un cuerpo normativo para reemplazar el anticuado Código de Faltas municipal todavía vigente.
Hace casi dos años, el intendente Ramón Mestre convocó a varios expertos en distintas ramas del Derecho (constitucional, administrativo, entre otros) y les encargó la elaboración de un cuerpo normativo para reemplazar el anticuado Código de Faltas municipal todavía vigente. El resultado fue un proyecto de ordenanza de casi 300 artículos que establece, además de derechos, garantías y anhelos teóricos, nuevas sanciones a las inconductas de siempre y también a otras más novedosas, algunas de ellas con tipificaciones casi idénticas a las del Código Penal.Mestre recibió la iniciativa y la asumió como propia. La sometió a consideración del Consejo Económico Social y, en esa instancia, el proyecto recibió críticas de ONG, de gremios, sindicatos y de referentes de cámaras comerciales y empresariales. Algunos cuestionamientos se tuvieron en cuenta y otros no. Remitido al Concejo Deliberante en febrero de este año, pasó algo similar. El texto recibió cuestionamientos de concejales opositores que sugirieron cambios y más debates. El impasse electoral –para el que sí hubo acuerdo– aplazó el debate hasta ahora. Pero en esto no hay acuerdo. Opositores realizan críticas técnicas y políticas. El oficialismo escuchó mucho pero corrigió poco y le achaca a la oposición empecinamiento político. Así estamos en una ciudad sin consensos.

