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Una victoria colectiva

En dos semanas, los estudiantes lograron lo que no pudieron hacer políticos, funcionarios, académicos ni maestros: que hoy se hable de educación en Córdoba. Mariana Otero.

16 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Una victoria colectiva

La protesta estudiantil de octubre ya tiene un lugar asegurado entre los movimientos sociales emergentes en Córdoba. Es que la organización juvenil nació para exigir acciones concretas y terminó expresando todo lo mal que los adolescentes veían a la sociedad. La movilización se está diluyendo por estas horas, aunque sólo parece ser un paréntesis a una lucha ahora desgastada por la pérdida de los que fueron argumentos y ya no lo son. El balance, de conclusiones desapasionadas y alejadas del viejo esquema de plantar ganadores y perdedores, podría inclinarse hacia una victoria colectiva. En poco más de dos semanas, los estudiantes lograron lo que no pudieron hacer durante décadas políticos, funcionarios, académicos ni maestros: que hoy se hable de educación en Córdoba.Es notable, pero los cónclaves de personalidades, la enorme cantidad de congresos educativos que se desarrollan en la provincia y los últimos acuerdos de buena voluntad de gobiernos, universidades y referentes sociales en defensa de la educación no han sido capaces de poner el declamado tema en la discusión pública. Un grupo minoritario de alumnos lo consiguió en días.Los chicos tomaron la palabra que los adultos retacean, y se hicieron escuchar. Incluso lograron que la gente conociera que la ley de educación provincial existe, y que hay que cambiarla.En este punto, los pibes tienen derecho a sentirse ganadores ("unidos somos fuertes; organizados, invencibles", se entusiasman). Aquellos a quienes algunos calificaron de "troskos, anarcos y locos", ahora saben que pueden, que su palabra no es vacía y que no debe serlo para seguir siendo creíble.Los éxitos particulares –arreglos de escuelas, espacios de debate– son sólo una parte de esta historia. La otra gran victoria es que tenemos la certeza de que están aprendiendo a ser ciudadanos. Anoche continuaban algunas tomas, como un último aliento de resistencia; pero (aunque no lo dicen) los chicos saben que sólo queda mantener las escuelas abiertas, como única garantía de alcanzar la buena educación que quieren defender.