Una relación que nos ayuda a ser mejores
En los tiempos que corren donde todo urge y los tiempos apremian, es conveniente hacer una pausa.Rosina Duarte.
En los tiempos que corren donde todo urge y los tiempos apremian, es conveniente hacer una pausa y tomarnos el tiempo necesario para reflexionar acerca de la amistad y los valores que hacen de ella una genuina relación.
La amistad es un vínculo afectivo que un sujeto establece con otro sujeto o varios por compartir intereses, aficiones, inquietudes y creencias en común; esto constituye así la base de todo vínculo afectivo amistoso. Entonces lo primero que se puede rescatar es el acto de compartir, es decir, que cada uno da una parte de aquello que tiene a otra persona, y lo hace porque lo desea.
Es necesario tener presente que los seres humanos son esencialmente sujetos sociales, que crecen, viven y maduran en sociedad. Por ello, la sociabilización, a través de las relaciones amistosas que cada uno pueda tener es parte fundamental de la vida. Estas relaciones -si bien varían según las etapas de vida y el grado de importancia que cada quien le otorgue- brindan sentimientos de compañerismo, solidaridad, apoyo mutuo incondicional y ayudan a tener un buen desarrollo personal emocional. En ellas se aprenden valores como lealtad, confianza, empatía y respeto con otros sin esperar nada a cambio.
Es muy importante rescatar el valor que tiene la amistad en lo que respecta a la solidaridad y el apoyo mutuo. Los amigos son personas que comparten una parte importante de la vida y quienes basados en el desinterés por brindar amor, cariño y compañerismo sin esperar recompensa a cambio, hacen del sentimiento de solidaridad una base instituyente de ese lazo afectivo.
La mutua ayuda desinteresada también, constituye uno de los pilares principales de las relaciones amistosas, donde cada quien se entrega a sí mismo y brinda lo mejor que tiene de sí para compartir con los otros. Es lo más valioso de las relaciones amistosas.
Un lazo fundamental. Cada persona necesita contar con una red de contención y apoyo mutuo con quien compartir situaciones alegres y tristes, establecer un encuentro en común de reciprocidad.
De este modo, depositamos en los amigos cariño y simpatía, armando un lazo afectivo que muchas veces es para toda la vida. Para que esto ocurra es necesario cultivarla y nutrirla día a día. En la medida de las posibilidades, buscar el modo de seguir con el contacto afectivo para que esa amistad continúe su evolución y siga creciendo.
Gracias a las amistades cada quien se va conociendo, creciendo, desarrollando en diferentes aspectos de la vida cotidiana, contando con la compañía necesaria que nos brinda seguridad, confianza y fortaleza en sí mismos y el entorno.
De esa forma, y en compañía de amigos, disminuyen miedos y ansiedades frente a situaciones negativas ya que son un punto de apoyo e interacción intimo que nos brindan la necesaria confianza para sobrellevar esos momentos. Lo más maravilloso de la amistad es disfrutarla.

