Una "patriada" con obstáculos
Es difícil meterse en la cabeza del principal impulsor de “reprovincializar” los restos del general Juan B. Bustos. Edgardo Litvinof.
Es difícil meterse en la cabeza del principal impulsor de "reprovincializar" los restos del general Juan B. Bustos. El gobernador Juan Schiaretti –de él se trata– se propuso llevar a cabo el operativo como si fuera una deuda histórica ineludible con el primer mandatario provincial constitucional. ¿Qué lo motivó más? ¿La simbología federal y de defensa del interior? ¿El papel de Bustos en las Invasiones Inglesas? ¿Su rol en las guerras civiles? ¿La ilusión de Schiaretti de ser el "pacificador" de la historia, que colocaría los restos de Bustos en la Catedral de Córdoba junto a los de su rival, "el Manco" Paz? Como fuera, la acción pensada para el Bicentenario debió postergarse: encontrar, identificar y trasladar los restos desde Santa Fe no era tan fácil, a pesar de los indicios y del trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf). El pasado 30 de mayo, todo parecía inminente: el Gobierno cordobés había previsto el traslado en detalle, incluido el operativo mediático. Pero esa misma noche debió ser suspendido, por la resistencia de la Junta de Historia de Santa Fe, a la que luego se sumaron otras voces críticas que quedaron afuera, como la Junta Provincial de Historia de Córdoba o la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos.Más allá de la polémica científica por los restos, parece quedar bajo la superficie la vieja disputa sobre quién tiene la potestad de crear una simbología identitaria para los pueblos: ¿Los gobernantes o los historiadores? ¿De quién es la última versión? Aunque, en definitiva, ¿tiene eso importancia?

