"Una gran responsabilidad que muy pocos valoran"
Estela está contenta y conforme: trabaja por hora en cuatro lugares distintos y le pagan lo que corresponde.
Estela está contenta y conforme: trabaja por hora en cuatro lugares distintos y le pagan lo que corresponde.
También la tratan bien y está en blanco. Pero no siempre fue así.
Con 19 años, vino en enero de 2008 de su Paraguay natal a Córdoba siguiéndoles los pasos a su hermano y a su tío. Ya venía con una posibilidad laboral: un trabajo cama adentro en un country . No duró mucho allí. Al mes le ofrecieron un trabajo mejor: un salario superior (en el country le pagaban 650 pesos), menos chicos a cargo y casa más chica para limpiar.
Pero se equivocó: trabajó sin descanso un año como cama adentro, con una jornada que terminaba a la una de la mañana y comenzaba a las ocho.
Estela no sólo limpiaba la casa, también estaba a cargo de los dos chicos. Incluso a la noche tenía que dormir con ellos para cuidarlos, en especial al más chiquito que, como recién nacido, "se despertaba cada dos horas y le tenía que preparar la mamadera", cuenta Estela. "Hacía la limpieza, llevaba al más grande a natación, a la plaza, les cocinaba y les daba de comer, los cuidaba cuando se enfermaban, ", relata. Los feriados estaba libre durante el día pero tenía que trabajar a la noche y los sábados terminaba la jornada a las 16. Todo por la módica suma de 750 pesos (en 2008).
"Era una enorme responsabilidad que muy pocos valoran", asegura. Sus empleadores recién le ofrecieron tenerla en blanco cuando les comunicó que dejaba el trabajo.
Lo de Estela es un caso más de las miles de empleadas domésticas, y en especial de las extranjeras, a las cuales no se les respetan sus derechos laborales.
-¿Querés tener hijos?, ¿qué vas a hacer cuando quedes embarazada?
-Sí, me gustaría ser mamá, pero voy a tener que dejar el trabajo. En esto o trabajás o tenés chicos. A las que quedan embarazadas las despiden, como a mi cuñada. Y por ahora mi prioridad es mi hermana.
Es que estas trabajadoras no gozan de licencia por maternidad, como las demás asalariadas. Y Estela necesita el trabajo: tiene que ayudar económicamente a su familia. En su caso, es una hermana que vive en Paraguay y que tiene un tumor que se trata en Córdoba.

