Un paso que había que dar
“La Casa del Niño nunca se adaptó a la Convención sobre los Derechos del Niño”, dijeron funcionarios. Sergio Carreras.
Si todavía quedan esperanzas de que la Casa del Niño de Unquillo sobreviva como una institución que colabore con el Estado cordobés en la problemática de la niñez, la decisión que ayer tomó el Gobierno provincial de intervenirla era un paso más que necesario. En sólo cinco meses, a partir de una investigación que publicó este diario en noviembre pasado, el hogar fundado por el sacerdote Héctor Aguilera pasó de ser visto como una institución de caridad dedicada a mejorar la existencia de cientos de niños, a ser conocido como el escenario de numerosos abusos sexuales, violaciones y maltratos físicos. Además, quedó expuesta su naturaleza obsoleta, ya que, como destacaron funcionarios de la anterior administración provincial, "la Casa del Niño nunca se adaptó a la Convención sobre los Derechos del Niño". Y esto principalmente condicionó y perjudicó la revinculación de los chicos con sus familias originales: ni siquiera permitían que los padres visitaran a sus hijos en sus cumpleaños, en el Día del Niño o en Navidad.Intervenir la asociación civil era necesario, porque la Provincia llevaba años entregándole millones de pesos a una institución a la que –quedó visto– no controlaba bien. No sólo no controlaba el bienestar de los chicos a través de los juzgados de Menores que tenían la responsabilidad de hacerlo, sino que tampoco revisaba la actividad económica de una casa que también recibía continuas donaciones de terceros, ayudada por la buena imagen que tenía Aguilera.Pocos días después de que se conocieron los abusos, la Provincia comenzó a sacar los niños del lugar. Ahora llegó el momento de sanear lo que se pueda sanear de la institución.

