Un abanico de múltiples desafíos
Son los chicos, como dice la interventora Laura Echenique, los verdaderos dueños de una Casa que quiere volver a creer en sí misma. Juan Federico.
El futuro inmediato de la Casa del Niño del Padre Aguilera, ese enorme complejo de viviendas que llegó a albergar a medio millar de niños y adultos, tiene ante sí un abanico de desafíos. Ahora, la flamante comisión directiva se enfrenta, entre otras tareas, a la misión de restablecer la confianza de los chicos hacia las autoridades e indagar sobre los manejos financieros que hubo en los últimos años. Durante la intervención oficial, no se encontraron indicios de delitos para inculpar a aquellos que durante años manejaron los destinos de la casa, con los millonarios aportes que recibía, mientras ocurrieron los abusos contra una cantidad de chicos que aún la Justicia no ha podido determinar. Ahora y con más tiempo, y teniendo en cuenta que el nuevo presidente es un contador experto en pericias, nadie descarta que "algo" pueda surgir. La otra tarea inmediata será continuar solidificando la tarea que inició la intervención y que consistió en devolverles la palabra a los chicos; a aquellos que, según han declarado ante la Justicia, varias veces encontraron oídos sordos ante sus pedidos de auxilio por los abusos que sufrían.Y estrechar vínculos con el Estado, a través de sus ministerios, y la Justicia, para que nunca más un chico abusado se encuentre con un paredón tan alto como aquel con el que se toparon las víctimas en todos estos años. Porque son los chicos, como dice la interventora Laura Echenique, los verdaderos dueños de una Casa que quiere volver a creer en sí misma.

