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Sobre trenes y tumbas

De la ­tragedia ­ferroviaria argentina emergieron grandes ­ganadores, como las ­empresas de camiones y de ómnibus.

28 de septiembre de 2013 a las 02:08 p. m.
Redacción La Voz
Sobre trenes y tumbas

Si te parás con los ojos cerrados en el centro de la pasarela de calle Lavalleja, ­entre el campanario del colegio Corazón de María y las ­fachadas renovadas de la avenida Jerónimo Luis de Cabrera, podés sentir el perfume a diésel quemado. También llegás a percibir a maquinistas encastrando vagones con precisión de cirujano o a forzudos de mameluco alineando rieles a golpe de masa.

Distinto es si abrís los ojos. Allí está la otra realidad, tal vez el derrotero de un país que creció a medida que se extendían las vías por su territorio, y que se fue muriendo cuando se pudrieron los durmientes y se desplomaron las estaciones que le dieron vida a las llanuras y a las montañas.

El predio de la estación de Alta Córdoba es la marca de una Argentina destartalada, que fue rifando sus grandes ­logros del pasado. Además, señala que el presente ferroviario no empieza ni termina en las tragedias del Gran Buenos Aires o Capital Federal.

En la década del ’40 del siglo pasado, la Argentina llegó a ­tener nada menos que 100 mil kilómetros de vías ferroviarias. La red más extensa de Latinoamérica y la octava 
del mundo. Hoy, apenas quedan unos siete mil kilómetros mal cuidados y aprovechados a medias.

Para muchos, la decadencia comenzó a manifestarse con la misma nacionalización que se realizó en el primer gobierno de Juan Domingo Perón. Pero, fue durante el gobierno de Arturo Frondizi (1958-62) y, fundamentalmente, durante la última dictadura militar (1976-83) cuando 
se cerraron ramales sin valorar el ­interés social o económico.

Claro que de la tragedia ferroviaria argentina emergieron grandes ganadores, como las empresas de camiones y de ómnibus.

Mientras en Alta Córdoba el óxido cubre desde los furgones de cola hastas las locomotoras, el mundo muestra un camino que va en tren: Japón anunció que comienza a planificar la traza del servicio ferroviario de levitación magnética entre Tokio y Nagoya.