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Simon, el barbero inglés de Marqués de Sobremonte

Nació en Halifax, pero vive en Córdoba desde hace seis años. Conoció a su pareja por Internet. Le gustan el trato de la gente y la comida. En ocasiones, dice, se siente más argentino que inglés.

28 de marzo de 2016 a las 12:01 a. m.
Simon, el barbero inglés de Marqués de Sobremonte
De la vieja escuela. Simon hace “pelo y barba” al viejo estilo. Utiliza navajas y colonia inglesa después de la afeitada. (Sergio Cejas/LaVoz)

Simon Jackson (48) es el barbero inglés de barrio Marqués de Sobremonte, en la ciudad de Córdoba. Abre la puerta y sonríe. Hace seis años que vive en la Argentina, pero apenas entiende el castellano. "Soy de Yorkshire, en el norte de Inglaterra, cerca de Manchester. Fui barbero durante 25 años. Tengo 48 ahora", se presenta Simon, en la peluquería masculina y barbería Brigantes, al 4000 de la avenida Monseñor Pablo Cabrera.El lugar es cálido, con cuadros coloridos y paredes blanquísimas. Se parece más al living de una casa que a un salón de belleza. Es que así quiere Simon que se sienta.Nació en Halifax, a cuatro horas en auto de Londres. Pero la vida lo arrastró a Córdoba, junto a su pareja cordobesa, Virginia, a quien conoció en Internet, hace ya unos años.Se encontraron mientras ella intentaba practicar su inglés. Y las cosas se fueron dando. Después de chatear ocho horas todos los días durante tres meses, se vieron por primera vez en un aeropuerto inglés, cuando Virginia voló a Halifax. Se quedó seis meses hasta que quedó embarazada, con una gestación complicada. En 2010, decidieron viajar a Córdoba para que ella esté acompañada por su familia. Entonces, el bebé nació con la arteria aorta cortada. El cliente tiene razón Jackson estudió cinco años para ser peluquero y barbero en el Reino Unido. Cursó dos años y, luego, tres más de práctica en un college , el equivalente a un instituto terciario en Córdoba. Comenzó a hacer cortes y peinados a mujeres y, luego, se dedicó al cabello y la barba de hombres. "Me gusta hacer feliz a la gente y este oficio es un buen medio para complacer, para que se sientan bien, contentos. Quiero compartir mi personalidad a través de lo que hago. El dinero no es tan importante; el hecho de que los clientes vuelvan es gratificante. Es una vocación", sostiene.Simon trabaja como los viejos barberos, con navajas old fashion . "La mayor cualidad de un peluquero es escuchar al cliente. No te podés equivocar. Hay que hacer exactamente lo que el cliente quiere. Eso es lo que deseo", plantea.En ocasiones, Simon se siente más argentino que británico. Le gusta el contacto con la gente: "Muchos creen que los británicos somos nariz parada, pero no somos tan fríos. Algunas veces, puede ser. Acá se abrazan, allá entre hombres no se tocan. Es más formal". La guerra "Me gustan los cordobeses. Son muy amigables. Me han tratado muy bien, algo que no esperaba sobre todo por el conflicto que hubo entre los dos países. Nunca tuve inconvenientes", cuenta, en relación con la Guerra de Malvinas, de 1982. "Una vez, en un supermercado en Córdoba, un exsoldado de Malvinas se acercó y me saludó mostrando respeto. Yo esperaba que alguien así me rechazara", relata. Es una anécdota que le gusta contar. "Margaret Thatcher no era popular, nadie la quería. Después de la guerra, sumó puntos, pero destruyó el país y se volvió impopular. El pueblo no estaba de acuerdo con la guerra", asegura. Lejos de casa "Me gusta la Argentina, amo la gente, pero me siento 'mitad persona' acá. No he aprendido el idioma, descanso en Virginia, que me traduce todo. Tendría que haber aprendido, pero estoy viejo y lo encuentro muy difícil", se ríe. La adaptación fue fácil. Lo más complicado fueron los horarios de las comidas, aunque el clima y la carne, opina, son "espectaculares". El mate le parece amargo. El fernet, los lomitos y las empanadas le fascinan, pero el choripán no está dentro de sus comidas preferidas. –¿Te imaginabas viviendo en la Argentina? –Jamás. Ni en Sudamérica. No pensé que llegaría tan lejos.