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Se desconocieron

¿En qué momento y bajo qué circunstancias se puede explicar ese desconocimiento súbito?

05 de agosto de 2013 a las 02:02 p. m.
Redacción La Voz
Se desconocieron
(Ilustración de Gustavo Dagnino).

“Se desconocieron” es, sin dudas, una de las expresiones más usadas en las crónicas policiales.

“Dos amigos se desconocieron y uno terminó herido de un machetazo”. “Se desconocieron y un individuo terminó con el cuello cortado”. “Se desconocieron comiendo un guiso y un hombre terminó apuñalado”. “Padre e hijo se desconocieron y terminaron en el hospital”. “Borrachos, dos hermanos octogenarios se desconocieron y se hirieron a puntazos”.

Todos, títulos sacados de publicaciones periodísticas. Y la lista de “desconocimientos” puede ser infinita. Es una frase, claro, que de ninguna manera invita a interpretarla en forma literal. Si no, cómo explicar estos actos de desconocimiento súbito. En qué momento y bajo qué circunstancias una persona puede olvidarse de su amigo, padre, hijo, hermano, con quienes compartió la vida misma, y asestarle un macetazo como si nada.

“Una explicación podría ser que el cerebro, producto de un gran aporte de alcohol, empiece a percibir una realidad subyacente. Es decir, algo tiene que pasar para que alguien desconozca años de compartir banco en la escuela, meriendas, asados, partidos de fútbol, salidas, viajes... Como decía Roberto Fontanarrosa: ‘Si tu mejor amigo te clava un puñal por la espalda, desconfía de su amistad’”, reflexiona Cacho Yerom, el consultor estable de esta columna, señalado por sus frecuentes “desconocimientos” con viejas amistades.

Tipos de desconocimiento. Los "desconocimientos" que abordan las crónicas policiales siempre tienen como protagonistas a personas en las que primaba el afecto antes de producirse alguna agresión irreparable.

En esa línea, una infidelidad es capaz de borrar de un plumazo cualquier reserva de amor y puede llevar a que una persona “desconozca” toda su trayectoria romántica junto al infractor.

Pero existen otras formas de “desconocerse”. Por caso, es muy común que los inescrupulosos desconozcan deudas o elementos prestados. Y están aquellos que desconocen las “reglas de juego” para beneficio propio.

Últimamente, es muy común ver que dos políticos se desconozcan, pese a haber compartido los mismos ideales durante años.

Pero eso no sería un problema. Lo grave es que, a veces, esos mismos políticos “desconocen” normas y leyes para enriquecerse con fondos públicos.

También es un clásico que las personas se “desconozcan” en un almuerzo de domingo a causa de una discusión política o futbolística.

“En la mesa, no se habla de política, fútbol, sexo, religión o enfermedades”, dice uno de los mandamientos extraídos de las reglas básicas para mantener buenos modales durante una comida.

“Me ha pasado recibir y propinar golpes de puño a un concuñado en una discusión sobre si jugar con tres o cuatro en el fondo, cuando estábamos comiendo la morcilla fría mientras hacíamos el asado”, relata Yerom, ferviente defensor de los esquemas clásicos del balompié y muy propenso a “desconocer”.