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Ricardo Rojas, la obra de nunca acabar

La reconstrucción de esta avenida se prometió en 2008, se comenzó a ejecutar en febrero de 2011, y ahora los trabajos están paralizados. Se registran graves problemas para el tránsito. Video.

02 de junio de 2012 a las 12:01 a. m.
Ricardo Rojas, la obra de nunca acabar
Traza complicada. La Ricardo Rojas atraviesa una de las zonas con mayor crecimiento de la ciudad. La demora en la finalización de los trabajos para duplicarla hace que algunos tramos sean muy peligrosos (La Voz / Ramiro Pereyra).

Pese a las promesas, la Provincia no retomó aún los trabajos de la duplicación de calzada de la avenida Ricardo Rojas, que se extiende por el noroeste de la ciudad de Córdoba. De la obra prometida, sólo se habilitó el tramo entre el CPC Argüello y la calle Heriberto Martínez. La Ricardo Rojas es una arteria que recibe un intenso tránsito, ya que es una de las vías principales de comunicación para los barrios del noroeste que crecen sin parar (ver galería de imágenes).Debido a los crecientes problemas de tránsito derivados de lo angosto de la calzada y su mal estado, en 2008 se prometió la ampliación y duplicación de un tramo de 3,9 kilómetros, comprendidos entre el CPC de Argüello y la avenida Bodereau. Allí se empezaron a construir dos calzadas de nueve metros cada una. En algunos sectores están separadas por las vías del ferrocarril, y en otros se construye un cantero.La obra presenta un avance del 40 por ciento. Ya fueron terminados y habilitados estos tramos: rotonda Rafael Núñez hasta calle Heriberto Martínez; calle Viracocha hasta Progresiva 2,72; y desde Progresiva 2,98 hasta Bodereau.A finales de abril, se prometió que por estos días se iban a retomar los trabajos, paralizados por demoras en la definición de la traza que necesitan de la autorización de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), ya que se debe definir cuánto necesita el tren para circular en el cantero central.Los trabajos todavía no comenzaron, y ante una consulta de este diario se informó desde la Provincia que comenzarían a mediados de junio.La Ricardo Rojas presenta un gran contraste entre las zonas en que se finalizó y aquellas que todavía esperan por las obras. Entre el CPC y Heriberto Martínez el tránsito es fluido, y salvo en las horas pico, no hay grandes embotellamientos en la rotonda que se construyó a la altura de Rafael Núñez.Sin embargo, los vecinos del sector comentan que los autos ingresan al nudo vial a gran velocidad y desconocen cuáles son las prioridades de circulación en la rotonda, por lo que son constantes los roces entre conductores.La obra también olvidó solucionar cómo deben cruzar los peatones. Si bien a la altura del CPC hay sendas peatonales, no hay automovilista que las respete y los peatones corren peligro. La empresa constructora también se olvidó de colocar las rampas para discapacitados, que increíblemente quedaron en el medio de la vereda.Otro de los riesgos latentes es el cruce de Heriberto Martínez. Allí existe una dársena de giro para quienes circulan por Rojas hacia el oeste, pero no hay nada que haga disminuir la velocidad y que permita el giro de manera segura. También el ingreso desde Martínez hacia Rojas es peligroso por la misma razón: la avenida es ahora una invitación a las altas velocidades.Más hacia el oeste, en los sectores que aún aguardan que se continúe con las obras, los problemas son los de siempre: baches en el pavimento, calzada angosta en la que dos colectivos enfrentados prácticamente se rozan, demoras en la circulación, falta de señalética y embotellamientos.