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No es lo mismo. Por qué no hay que confundir intolerancia a la lactosa con alergia a la leche

Muchas personas eliminan los lácteos sin necesidad por autodiagnóstico. Una especialista advierte que la intolerancia y la alergia son dos cosas distintas, con riesgos muy diferentes para la salud.

09 de julio de 2025 a las 09:53 a. m.
Por qué no hay que confundir intolerancia a la lactosa con alergia a la leche
Imagen ilustrativa. La intolerancia a la lactosa y la alergia a la leche comparten síntomas, pero tienen causas y riesgos muy distintos.

Aproximadamente el 65% de la población mundial presenta una capacidad reducida para digerir la lactosa después de la infancia.

Las personas que tienen intolerancia a la lactosa no pueden digerir el azúcar (lactosa) que contiene la leche. A raíz de esto tienen diarrea, gases e hinchazón después de ingerir productos lácteos. Esta afección, que también se llama absorción insuficiente de la lactosa, no suele causar grandes problemas, pero los síntomas pueden ser molestos.

Aunque comparta síntomas molestos, no deben confundirse con la alergia a la leche. Una es un problema digestivo y la otra una reacción inmunológica que puede ser potencialmente mortal.

No es lo mismo

Los expertos describen que la intolerancia ocurre cuando no hay suficiente lactasa en el intestino delgado. La lactosa no se digiere bien y pasa al intestino grueso, donde las bacterias la fermentan.

En cambio, en la alergia a la leche, el sistema inmunitario reacciona frente a las proteínas lácteas como si fueran una amenaza, lo que puede desencadenar desde urticaria hasta anafilaxia.

Un desayuno a base de lácteos, alto en proteínas y bajo en carbohidratos, aumentó la sensación de saciedad en las horas posteriores al desayuno, pero no redujo la ingesta diaria total de energía en comparación con un desayuno isocalórico bajo en proteínas y alto en carbohidratos u omitir el desayuno. (Europa Press)
Un desayuno a base de lácteos, alto en proteínas y bajo en carbohidratos, aumentó la sensación de saciedad en las horas posteriores al desayuno, pero no redujo la ingesta diaria total de energía en comparación con un desayuno isocalórico bajo en proteínas y alto en carbohidratos u omitir el desayuno. (Europa Press) (La Voz)

Síntomas, diagnóstico y tiempos: cómo se manifiesta la intolerancia

Los síntomas de la intolerancia suelen aparecer entre 30 minutos y dos horas después de consumir lácteos, aunque en algunos casos pueden demorar más. El diagnóstico se basa principalmente en la historia clínica y puede confirmarse mediante pruebas como:

  • Test de hidrógeno en aire espirado
  • Prueba de tolerancia a la lactosa en sangre

Sánchez remarcó que es clave consultar a un profesional y no eliminar alimentos por cuenta propia. Sucede que muchas personas podrían seguir consumiendo ciertos lácteos sin problemas.

Qué puede comer una persona con intolerancia a la lactosa

Contrario a lo que se cree, no siempre hay que dejar todos los lácteos. Muchos intolerantes pueden tolerar:

  • Quesos curados
  • Yogures
  • Kéfir
  • Productos deslactosados

Además, quienes no consumen lácteos pueden obtener calcio de fuentes como semillas de sésamo, sardinas con espinas, frutos secos, legumbres y verduras de hoja verde.

Consultar siempre antes de restringir alimentos

Eider Sánchez, médica especialista en nutrición, insiste en que frente a cualquier sospecha, el primer paso debe ser consultar con un profesional de la salud.

Evitar diagnósticos caseros ayuda a no caer en restricciones innecesarias que podrían afectar la nutrición a largo plazo.

Un enfoque basado en evidencia científica y en educación alimentaria puede mejorar la calidad de vida de quienes presentan síntomas digestivos relacionados con el consumo de lácteos.