Para leer al Hombre Araña
Está claro que Stan Lee y Steve Ditko urdieron el plan con meticulosidad. No crearon al Hombre Araña en cualquier momento. Fue en 1962, fecha clave de la Guerra de Vietnam, cuando EE.UU.
Está claro que Stan Lee y Steve Ditko urdieron el plan con meticulosidad. No crearon al Hombre Araña en cualquier momento. Fue en 1962, fecha clave de la Guerra de Vietnam, cuando EE.UU. tenía apenas cuatro mil soldados en Indochina pero, a partir de entonces, comenzó a enviar más tropas hasta llegar a 500 mil hombres en 1967.Claramente, los dos dibujantes quisieron distraer a la opinión pública mundial con la historia de un héroe popular que vence a villanos como El Escorpión, El Camaleón y El Lagarto, especies características de la selva indochina. La analogía es inevitable: el enemigo está en esa zona (más tirando al norte) y los norvietnamitas son animales que deben ser aplastados.Además, no sólo merecían ser vencidos, sino que eran derrotados con una telaraña. O sea, atrapados en una red. O sea, sofocados por la potencia que rodea y domina al mundo. ¿Y qué color tiene el traje que se pone Peter Parker? ¡Rojo y azul! ¡Igual que la bandera estadounidense! ¡Aplastados por la red estadounidense!La correspondencia también es asombrosa ya que, si bien Internet nació en 1969, tres universidades de California y una en Utah ya experimentaban con la red de redes: Internet. Está claro, entonces, que EE.UU. quería imponer la idea de la "red" al resto del mundo. Qué mejor para insertarla en el imaginario mundial que la telaraña del Hombre Araña.También se trataba de una advertencia velada a la Unión Soviética, ya que Peter Parker podía sentir la presencia del peligro gracias a su sentido arácnido, ¡justo cuando EE.UU. probaba sus primeros satélites espías, capaces de detectar si un soldado ruso se afeitaba con navaja o Gillette en el baño de su cuartel en Siberia! Sentido arácnido igual a radares espías. Más claro, echale agua.Spider Man, generador de violencia capitalista e imperialista, no debería pudrir más las pantallas de nuestros jóvenes.Rosa, RosaHace pocos días, el presidente venezolano arremetió contra los medios por difundir telenovelas que, señaló, "fomentan la violencia" y "utilizan el dolor para el lucro". Se refería a De todas maneras, Rosa , un popular culebrón en el que la protagonista –Rosa– mata a su madre.E incluyó en ese paquete al Hombre Araña.De paso, dio instrucciones para revisar la programación de los medios, su verdadera intención.Pero más allá de la cuestión política, las ocurrencias de Nicolás Maduro dejan dos reflexiones curiosas, oportunas para cualquier país.La primera, que debió morir asesinada una mujer hermosa –la modelo y ex Miss Venezuela, Mónica Spear– para que una sociedad reaccionara ante una inseguridad galopante, con los más altos índices de muertes por crímenes en el mundo. Antes, fueron acribillados muchos por los que nadie llorará. No eran modelos ni mujeres hermosas.En segundo lugar, por más trastornada que parezca una idea –y más si es una idea conspirativa– muchos la creerán, siempre. Son caricaturas de una realidad que, a veces, no se nos aparece tan, tan lejana.

