Temas del día:

Palidece el cementerio San Jerónimo

Exhibe veredas rotas, árboles en mal estado, yuyos en nichos, panteones ruinosos y caída de revoque en los muros. El municipio dice que no está abandonado.

11 de marzo de 2016 a las 12:05 a. m.
Palidece el cementerio San Jerónimo
Nichos deteriorados. Revoques caídos, arbustos entre las uniones de las paredes y otras marcas del abandono (LaVoz).

Una ciudad que no respeta a sus muertos probablemente tampoco respete a quienes viven en ella. No es sencillo describir el penoso estado en que se encuentra el cementerio San Jerónimo, el más antiguo de Córdoba. Hay sectores conservados, pero resalta la falta de mantenimiento. El municipio admite que el presupuesto es insuficiente y advierte que hay mucha mora en el pago del impuesto de cementerios. El San Jerónimo es un bien patrimonial de categoría alta: tiene valor singular tipológico, estético-arquitectónico e histórico. Debe ser preservado por el municipio en perfectas condiciones. La Voz del Interior recorrió la necrópolis. Vio árboles inclinados o apoyados sobre panteones; raíces que levantaron veredas; troncos cortados y apilados en pasillos; y ramas en el suelo, entre panteones, a la espera de su retiro. Plantas "palán-palán" prosperan en paredes agrietadas y techos de tumbas. A nivel del piso, los yuyos están crecidos y asoman de los mosaicos de las veredas. En sectores, hay podas y residuos acumulados.Fea imagen dan los cajones a la vista dentro de antiguos sepulcros, cuyas puertas muestran vidrios rotos, telarañas y herrumbre. Hay cruces y placas recordatorias deterioradas; panteones usados como depósitos y otros con grafitis en su exterior; y tumbas con trozos de mampostería encima.Es fuerte el contraste visual entre estos ruinosos panteones y los espacios de varias cofradías, bien mantenidos por instituciones como Gendarmería y Fuerza Aérea, por ejemplo.El sector de nichos deja mucho que desear: hay malezas en las rajaduras que los separan y roturas de losas. Varios muros perimetrales evidencian caída de revoque, y uno de ellos debe ser reconstruido totalmente.El bloque municipal donde se alojan nichos acusa falta de iluminación y humedad. Arquitectura del municipio evalúa cómo impermeabilizar. En el hall de ingreso, se ven humedades y desprendimiento de revoque. Vecinos reclaman que falta agua en las piletas de aseo e higiene en los lugares comunes. También denuncian robos de bronce y floreros.Un exempleado del San Jerónimo dijo que notó al cementerio "venido a menos". Lucio Peñaloza, patrimonialista, está preocupado por el descuido. "Es un lugar de valiosa historia, donde descansan personalidades de la ciudad; hay escaso interés en conservarlo", criticó. La visión del municipio Según el subsecretario de Ambiente, Sebastián Roca, el cementerio "no está mal ni abandonado, y se hace mantenimiento". No obstante, reconoció que queda "mucho por mejorar". Sobre los yuyos, aclaró: "El municipio debe cortar los que están en espacios públicos; los que afectan a panteones son responsabilidad de cada propietario". Roca explicó que la tormenta del 15 de febrero jaqueó el arbolado. "Se retiraron 15 ejemplares riesgosos y quedan pocos por sacar; en su lugar, se hacen cazuelas y se plantan árboles nuevos", ponderó. Dijo que varias veredas "deberían rehacerse por estar deformadas, pero no se consiguen mosaicos".En cuanto a obras, reveló que Alumbrado Público reemplazará luces dañadas y que se pintarán muros externos que dan a calle Monseñor de Andrea.Acerca de la seguridad, precisó que hay "tres o cuatro" policías adicionales, en ambos ingresos al cementerio. "Hay menos vandalismo", aseguró. Actualmente, queda espacio libre en el cementerio para sepultar personas. Se exhuman cuerpos y se envían a cremación al cementerio San Vicente. Una pizca de historia El San Jerónimo se inauguró el 15 de septiembre de 1843. Cinco años antes, Córdoba tenía 14.188 habitantes. Aquel 1838, una epidemia de escarlatina hizo estragos y las autoridades provinciales, encabezadas por Manuel López, pensaron en un cementerio. En 1843, una epidemia de viruela mató a muchos y eso hizo que el 19 de abril López ordenara construirlo "en el oeste de la ciudad". El nombre fue elegido por el gobernador, por sus creencias religiosas. Hasta 1892, fue el único cementerio cordobés. En él, descansan los restos de personas famosas y comunes.