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Nunca más compró tintas ni lapiceras

Los fabricantes de lapiceras no podían creer lo que hacía Warde con sus productos. Le regalaron lapiceras para toda su vida.

21 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Nunca más compró tintas ni lapiceras

Los fabricantes de lapiceras no podían creer lo que hacía Warde con sus productos. Le regalaron lapiceras para toda su vida. Al principio, Warde pintaba y dibujaba con lapiceras, pero de una manera especial. "Las empresas Rotring y Pelikan no podían creer que trabajara de esta forma. La lapicera 0,1 es la más fina, pero tiene un trazo que es el triple del que logro en mis dibujos", asegura.Las empresas mandaron a dos técnicos desde Buenos Aires para ver cómo trabajaba y corroborar si era cierto. "Les mostré que en lugar de usar la lapicera como lo puede hacer un ingeniero, la tomaban de otra forma y la batía para que a duras penas tocara la hoja. Así logro un trazo 10 veces más fino. Con el calor de la mano se me doblaban los cabos de las lapiceras", cuenta.Las empresas le organizaron una muestra en Buenos Aires todo pago. "Desde ese momento, nunca más gasté un peso en productos. Me regalaban lapiceras y tintas. Aquellas personas murieron, pero yo todavía tengo material que me regalaron desde aquella época. En el Serpentario trabajo con esas lapiceras", cuenta.Después Warde aprendió a pintar con la técnica del pincel de un solo pelo. Su maestro fue Axel Amuchástegui, pintor animalista cordobés con reconocimiento mundial. "Me hacía la crítica de mis trabajos y era muy exigente. Se fijaba si al dibujo la faltaban las plumas. Estaba en todos los detalles", dice. Warde vende cuadros en el país y en EE.UU. En Internet, www.pinturasdeaves.com.ar