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Manual para los distraídos de género

El catálogo de pequeñas omisiones que suman grandes deudas incluye ciertas actitudes de algunos grupos que ponen a todos los hombres bajo el mismo paraguas.

08 de mayo de 2016 a las 12:01 a. m.
Manual para los distraídos de género

Cada año, la Organización de Naciones Unidas (ONU) elabora el estudio "Las mujeres en el mundo", que da cuenta de esta realidad con datos de género sobre violencia y pobreza. El último informe se presentó en octubre de 2015, y Argentina volvió a quedar ausente de los indicadores que sirven para saber dónde estamos parados. La causa: ni el Indec ni el Consejo Nacional de las Mujeres los enviaron. Tampoco, claro, los elaboraron.El único indicador que tiene el país en ese estudio sólo muestra datos sobre las actitudes de mujeres y hombres hacia la violencia doméstica. Y se basa en la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados 2011-2012. Los resultados son el récord de la obviedad: la mayoría de las argentinas rechaza la violencia doméstica.No hubo otros datos de Argentina relacionados con violencia o pobreza en perspectiva de género desde 2009, cuando la ley 26.485 (de Protección Integral de las Mujeres) estableció la obligatoriedad de contar con esas estadísticas, que hoy no existen.No está claro el presupuesto con el que contaba el Consejo Nacional de las Mujeres –creado por esa ley para llevar adelante políticas de prevención contra la violencia– salvo por una declaración radial que hizo el año pasado su exdirectora, María Gras Bruscetto, en la que admitió que no tenía inconvenientes presupuestarios.Sin embargo, no hubo fondos para las provincias, por lo que la ley fue letra muerta más allá de la implementación de la línea 144 para denuncias. Esa es la razón que esgrimen las autoridades provinciales de Córdoba para no haber adherido a la ley. Pero si se cumple lo que promete la Nación sobre el envío de fondos para implementar nuevos programas desde junio, no habrá excusas.En especial para los programas que buscan saldar el gran agujero que existe sobre el tema en el sistema educativo, clave para la prevención.Detrás de toda buena intención hay intereses y omisiones que poco tienen que ver con lo que se pregona.Y eso se repite donde se busque.En Córdoba, si bien se avanzó en muchos aspectos, queda bastante por hacer. En el último presunto femicidio, ocurrido el viernes en barrio Pueyrredón, se investiga si Celeste Montes fue asesinada por su novio –un policía– quien luego se habría quitado la vida. Todo ocurrió con el arma reglamentaria.Desde octubre de 2015 duerme en los cajones de la Legislatura un proyecto para que un ente externo a la Policía realice peritajes psiquiátricos regulares a los uniformados. Surgió a partir del caso del sargento del Éter que hace dos años y medio asesinó a sus dos hijos, tras haberse separado de su pareja.Hubo una promesa "intermedia" de que al menos la obra social Apross realizaría los exámenes psiquiátricos. Tampoco sucedió.En una encuesta reciente a 400 hombres, realizada por la Defensoría del Pueblo de Córdoba, resultó que más del 50 por ciento considera que es la mujer quien provoca el acoso, principalmente con su manera de vestir.Todo esto, por no hablar de los miles de miles de mujeres que viven humilladas en sus hogares, sin animarse a denunciar y fuera de toda estadística.El catálogo de pequeñas omisiones que suman grandes deudas incluye ciertas actitudes de algunos grupos que pretenden englobar a todos los hombres bajo el mismo paraguas, sin pensar que hay excepciones. En especial los varones que –pese a sus deficiencias y limitaciones productos del formateo cultural– corren tras el mismo objetivo que ellas, conscientes de la problemática, ávidos de ayudar y que no merecen ser blanco de interpelación permanente.