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Mal de muchos...

No está del todo mal consolarse con los pequeños males ajenos. "Eso implica que estamos aprendiendo la sana costumbre de reírnos de nosotros mismos", dice Cacho Yerom. Juan Carlos Carranza.

21 de marzo de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Mal de muchos...

Muchas veces, nuestras pequeñas desgracias cotidianas terminan atenuándose cuando descubrimos que no somos los únicos a los que les suceden. Aunque no siempre es así. De pronto, cuando no conseguimos que alguien escuche y solucione nuestros problemas con la telefonía celular, por ejemplo, de alguna manera nos consolará el hecho de que este rubro encabeza el ranking de quejas de los usuarios.Ahora bien, cuando el percance o el traspié le ocurre a un hombre en el momento crucial de la intimidad con su pareja, ninguna estadística sobre disfunción sexual podrá sacarlo del pozo depresivo. Así, mal de muchos será, inevitablemente, un consuelo de tontos. Paremiología. Existe una disciplina que estudia los refranes: la paremiología. José María Iribarren, abogado, periodista, lexicógrafo, paremiólogo y escritor español (ya fallecido), en su tratado El porqué de los dichos. Sentido, origen y anécdota de los dichos, modismos y frases proverbiales de España con otras muchas curiosidades (1955) arroja luz sobre el famoso dicho: "Mal de muchos, consuelo de tontos": "Lo de consuelo de tontos se añadió modernamente. Hace siglos se decía 'Mal de muchos, consuelo es o gozo es', proverbio mucho más razonable y más conforme con la naturaleza humana que el actual, porque, sin duda alguna, al afligido por una desgracia tiene que consolarle el que su sufrimiento sea compartido por otros muchos".Siguiendo esta línea, el desgraciado presente futbolístico de Gimnasia y Esgrima La Plata ya ni siquiera puede causar placer en el hincha de Estudiantes, porque el Lobo platense nunca estuvo a la altura de las glorias obtenidas por los pincharratas.En cambio, la mala campaña de Boca Juniors sí es consuelo para el triste presente de River Plate.Incluso, como decía Groucho Marx: "Nadie es completamente infeliz ante la desgracia de su mejor amigo".Cacho Yerom, asesor paremiológico de esta columna, plantea que no está del todo mal consolarse con los pequeños males ajenos: "Eso implica que estamos aprendiendo la sana costumbre de reírnos de nosotros mismos".