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Los vacíos legales para subsanar

La oposición cree que habrá que introducir cambios al articulado ya que la ley provoca asimetrías.

16 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Los vacíos legales para subsanar

Buenos Aires. El radicalismo, el peronismo disidente y algunas voces del kirchnerismo coinciden en que la nueva ley de matrimonio homosexual deberá ser corregida para subsanar una serie de falencias y vacíos que genera en el Código Civil.

En la sesión del Senado no hubo consenso para avanzar en estos cambios en el articulado, pero la mayoría de las fuerzas creen que deberán hacerlo más temprano que tarde.

Los principales cambios o correcciones tienen que ver con el apellido que una persona que se casa con otra de su mismo sexo podrá usar; en la posibilidad de que una lesbiana pueda ponerle su apellido -en primer término- a un menor y una mujer heterosexual no; en la mayor cantidad de opciones que una pareja homosexual tiene a la hora de discernir el apellido que le pondrá a su hijo adoptado, y en el hecho de que un padre gay pueda quedarse con la tenencia de un hijo menor de 5 años y un padre heterosexual deba cedérsela a la madre en caso de divorcio.

Para ello, la UCR sugirió cambios puntuales. Se deberían insertar en los artículos 2, 4, 16, 34, 37 y 40 de la ley sancionada ayer en la madrugada.

Según los juristas del bloque radical, la norma permite a una mujer heterosexual que se casa optar por mantener su apellido, adicionarle el apellido del marido luego de la preposición "de" o usar el apellido del esposo. En cambio, no aclara si una lesbiana o un homosexual podrán usar el apellido de su cónyuge y de qué manera.

Respecto al apellido que se le pone a un hijo natural, la ley establece que una pareja heterosexual debe ponerle el del padre y le da la posibilidad de agregar el de la madre. Pero fija más posibilidades para las parejas homosexuales, que podrán poner el apellido de cualquiera de los dos miembros o componer un apellido doble, en cualquier orden. Esto genera una asimetría para la mujer heterosexual respecto a una lesbiana o a un hombre homosexual.

Lo mismo sucede con un hijo adoptado, ya que la ley establece que un chico adoptado por heterosexuales deberá llevar el apellido del padre y luego, si se quiere, el de la madre. En cambio un menor adoptado por homosexuales podrá llevar cualquier apellido, lo que vuelve a generar más beneficios para los gays o lesbianas que para una madre heterosexual adoptiva.

También hay una asimetría respecto a la tutela de un menor de 5 años de padres divorciados ya que la ley insiste con la vieja jurisprudencia de dárselo siempre a la madre en caso de una pareja heterosexual, pero no legisla qué pasará en caso de que el niño tenga dos padres o dos madres, dándole a cualquiera de éstos y éstas más beneficios que a un padre heterosexual que se divorcia.