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Lo que se dice pero no se dice

Uno de los argumentos utilizados dice que, si una pareja del mismo sexo adoptara a un niño, éste tendría más chances de "salir" gay o "convertirse" en uno. Laura Leonelli Morey.

03 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Lo que se dice pero no se dice

Uno de los argumentos utilizados en contra del matrimonio homosexual dice que, si una pareja del mismo sexo adoptara a un niño, éste tendría más chances de -por copiar las elecciones sexuales de sus padres- "salir" gay o "convertirse" en uno.

En contra se afirma que un chico criado por dos personas de mismo sexo tiene las mismas posibilidades de ser homosexual que si es criado por una pareja heterosexual.

Pero más allá de la probabilidad estadística sobre la orientación sexual del niño, el planteo inicial parte de una premisa que discrimina: si me opongo al matrimonio entre personas de igual sexo porque un niño criado por ellas puede llegar a ser homosexual, entonces digo, implícitamente, de mínima, que ser gay no es bueno y que hay que tratar de evitarlo.

Es lo que en lógica se conoce como la falacia de la petición de principios: es un argumento equivocado porque la conclusión ya está implícita en la premisa. El argumento implica considerar a la condición homosexual per se como algo peor y/o inferior, y, por lo tanto, niega la igualdad entre todas las personas, más allá de su orientación sexual.

Pero eso no se dice expresamente. Y al final, se justifica la oposición al matrimonio gay en el supuesto bienestar de los niños cuando en realidad se está diciendo -con o sin malicia, a sabiendas o por ignorancia- que ser heterosexual es superior a ser homosexual.