Las universidades paralelas
Las autoridades universitarias no quieren que la puja salarial trabe las iniciativas académicas.
Otro año complicado para las universidades. Todas las federaciones que nuclean a los docentes universitarios rechazaron la propuesta salarial para este año, que el Gobierno nacional transmitió la semana pasada.
El Ministerio de Educación nacional pretende un reajuste salarial mensual según el índice de inflación del mes anterior, medido por el Indec. Para los gremios, esto es insuficiente y quieren empezar a discutir a partir del seis por ciento que, según sus cálculos, perdieron los sueldos el año pasado producto de la ecuación que hacen: el aumento salarial fue del 35 por ciento y la inflación, del 41 por ciento.
Hay dos federaciones que se plegarán al paro de 48 horas del 6 y 7 de marzo: Conadu Histórica y Ctera. Conadu aún no resolvió si adherirá a la medida de fuerza, pero anticipó que se movilizará junto al resto de los gremios el día previsto para el inicio de clases. Fedun, en tanto, decidirá en los próximos días su participación en los días de la protesta.
En la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), como en otras casas de estudios, se está discutiendo en la paritaria local el modo en que se incorporarán a la planta docente los interinos y la situación de quienes trabajaron ad honorem hasta ahora.
Los gremios docentes tienen expectativas de que las huelgas se hagan sentir en las universidades y de poder enviar una señal de que si no hay acuerdo, el ciclo lectivo podría verse muy afectado.
“Créditos”
Mientras ocurre la puja salarial, el Gobierno nacional está decidido a poner en marcha el Sistema Nacional de Reconocimiento Académico, eufemismo encontrado a la denominación “créditos académicos”, que molesta por su (inexistente) reminiscencia a una cuestión económica.
Unas 70 universidades, entre las que se cuenta la UNC, firmaron el año pasado el acuerdo para implementar este sistema. La primera etapa será con la familia de carreras de Ingeniería, Arquitectura y Diseño e Informática.
En Córdoba y en San Luis, la semana pasada hubo encuentros regionales para compatibilizar las diferencias entre las carreras y armar los trayectos comunes que permitan de forma automática la movilidad estudiantil entre las diferentes casas de estudios, sin necesidad de rendir equivalencias.
Por definición, este sistema busca que los estudiantes que cambian de carrera permanezcan dentro del sistema universitario sin perder parte o toda su trayectoria académica cursada hasta el momento.
La Casa de Trejo está adelantada en esta tarea, pero la actual gestión rectoral sabe que para que pueda tener éxito, primero debe convencer a los docentes de sus bondades. La Secretaría de Asuntos Académicos del Rectorado ya está armando trayectos académicos con base en este sistema de “módulos” o “créditos”, con los cuales se pueden generar nuevas disciplinas transversales, es decir, que involucren a varias facultades, sin afectar sus autonomías ni sus libertades de cátedra.
La cúpula de Adiuc, uno de los gremios docentes de la UNC, ya fue convocada por el rector Hugo Juri para explicar de primera mano los alcances de esta iniciativa.
Parecen universidades paralelas. Las autoridades universitarias apelan a la verdad matemática sobre las rectas paralelas: que la puja salarial no trabe lo académico, salvo que la discusión paritaria se extienda hasta el infinito.

