La Santa Chapita, un ejemplo de integración
La murga nació en el hospital de salud mental de Santa María de Punilla y se abrió a la comunidad. Sumaa pacientes y vecinos.
Santa María de Punilla. "Santa Chapita, yo te quiero; Santa Chapita, sos lo primero", canta la canción con la que entran en calor los integrantes de una murga muy particular que suelta los sones de sus tambores en el centro del valle de Punilla. Sus integrantes son, en su mayoría, pacientes externados de salud mental del Hospital Colonia de Santa María de Punilla, que siguen vinculados con el centro médico provincial a través de talleres y consultas periódicas.Desde que se inició el proceso de desmanicomialización en la provincia de Córdoba, la Santa Chapita se abrió a la comunidad y hoy tiene varios murgueros que no provienen del hospital y que se pusieron a la par de los demás para tocar los tambores, bailar o hacer malabares. Roxana Oviedo es la psicóloga a cargo de estos talleres y apunta que la actividad conjunta con la comunidad surgió a partir de la externación de los pacientes. De eso trata la desmanicomialización: un proceso que se fundamenta en la idea de reintegrar a la comunidad a las personas que padecen algún tipo de enfermedad o trastorno mental, en lugar de dejarlas internadas."Con esta movida de volver a situar a los pacientes en su lugar de residencia surge la idea de seguir fuera del hospital con la murga", aseguró la especialista a este diario.Maida Straser tiene a su cargo la coordinación del taller de murga y asegura que la comunidad se integró de distintas formas a la actividad: colabora con los maquillajes, con la confección de la ropa y, en algunos casos, sumándose."En realidad, la murga empezó hace tiempo pero fue sufriendo muchos cambios. Al estar en la comunidad y no en el hospital, se trabaja de otra manera, se puede interactuar con otras instituciones y es muy bueno el proceso que se está dando en ese sentido", acotó. Entre pares. Un dato saliente de este proyecto es que dentro de la murga son todos iguales: el que viene del hospital y el que salió de la comunidad. Integrados, todos tocan instrumentos, cantan y bailan de igual manera y sin prejuicios. "Aquí no se distingue quién viene del hospital y quién no. El objetivo es la integración sin discriminación, sacar todos los rótulos, que sean todos iguales", afirma la psicóloga Oviedo.Durante 18 años de su vida, Miguel Orías recorrió casi todas las instituciones públicas de salud mental de la Provincia. Estuvo en los hospitales de Santa María de Punilla, de Oliva y en el Neuropsiquiátrico de la ciudad de Córdoba. "Soy de La Calera, pero hace cinco años que estoy aquí, en Santa María, ahora fuera del hospital", cuenta. Miguel integra la murga. "Participo desde que estaba dentro del hospital y ahora sigo. Es un grupo hermoso, muy cariñoso y es una actividad que te permite sacar muchas cosas de adentro", relata sobre la experiencia.

