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La pesadilla recurrente del "fantasma de Einstein"

Para el gremio docente, la estabilidad laboral tiene un estatus mayor que los concursos mientras UNC mantenga un "ejército" de profesores interinos, en algunos casos durante dos décadas.

16 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La pesadilla recurrente del "fantasma de Einstein"

Cuántas noches sin dormir habrán pasado los docentes universitarios los días previos a rendir un concurso abierto para revalidar su cargo en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y en cualquier otra casa de estudios estatal. En la práctica, hay pocos casos de profesores que se hayan quedado sin trabajo luego de perder un concurso. Pero la posibilidad existe y el escenario es más que angustiante: pudo haber trabajado 20 años, pero invariablemente se marchará sin indemnización y se quedará sin cobertura social.La aparición de "Einstein" –o un profesor con títulos, prestigio y trayectoria equivalentes– en un concurso es una pesadilla recurrente de quienes de manera periódica deben cuidar su puesto de trabajo.En la UNC, esto quedó salvado, en parte, gracias al control de gestión que reemplazó a los concursos para revalidar los cargos docentes.Básicamente, cambió la mecánica de evaluación y ello da cierto alivio a los profesores sobre su estabilidad laboral. No es lo mismo competir con uno mismo que con el "fantasma de Einstein". "Caso Nicotra". El reciente amparo que permitió por ahora dejar sin efecto un concurso docente, con el cual el delegado de Adiuc Esteban Nicotra había perdido su puesto de trabajo, marcó la tensión que existe entre las dos dimensiones laborales que conviven en las universidades públicas. Adiuc y las autoridades universitarias coinciden en que debe haber concursos para ingresar a los puestos docentes. Pero el gremio plantea que si la UNC mantuvo a un profesor interino durante 20 años, es cuanto menos injusto que pierda el cargo en un concurso abierto.En ese contexto, sostienen que la solución sería que esos docentes interinos ingresen al nuevo régimen de evaluación docente, sin pasar por el concurso. Esta postura resulta inadmisible para la cúpula universitaria y para muchos referentes de la educación superior, pues sostienen que el docente debe demostrar idoneidad para estar frente al aula.