La pequeña gran odisea de Jésica
Tiene que viajar dos o tres veces por semana de barrio Maldonado al Centro para poder cargar su tarjeta de Red Bus.
Jésica Ceballos le daba la mamadera a su hija Jazmín, de seis meses, mientras hacía cola para cargar la tarjeta en la garita ubicada frente al centro cultural Obispo Mercadillo, sobre el empedrado de la plaza San Martín. Juan Carlos Romero, su esposo, paseaba a 'cococho' a Dylan (2), el retoño mayor de la pareja. Caminaba en círculos amplios y cada tanto apuraba el paso y daba saltitos con el niño como jinete. Viven en barrio Maldonado, popular sector de la Capital que prácticamente no figura en el mapa de bocas de recarga de Red Bus. "Dos o tres veces por semana tengo que venir al Centro a ponerle plata a la tarjeta porque la necesito para llevar a la beba al Hospital de Niños. Tiene que ir seguido a control", comentó la joven mamá. Jazmín nació con una insuficiencia cardíaca y tuvo que ser sometida a una operación de corazón cuando tenía apenas 45 días. Además de los chequeos periódicos, en el establecimiento pediátrico de Bajada Pucará le dan a la nena la leche maternizada especial y los medicamentos indicados por los médicos que la tratan."Me manejo mucho en ómnibus porque no tenemos auto y el remise es carísimo", explicó. "La cosa se complica porque a veces no tengo plata suficiente para cargar la tarjeta", señaló la mujer. A ella le resulta lo mismo pagar con ficha o con el plástico sin contacto. "Para el lado donde vivo es tan difícil conseguir cospeles como cargar la tarjeta. Los comerciantes dicen que no les conviene porque el margen que les deja es mínimo y les resulta costoso", indicó.Juan Carlos es verdulero y sus charlas diarias con los clientes lo llevan a pensar que el intendente Daniel Giacomino "va a dejar el cospel", por lo menos durante un tiempo más. "La calle está dura y muchas veces uno pide prestado un cospel porque lo necesita de urgencia y siempre hay alguien que te saca del apuro. Con la tarjeta eso no se puede hacer y mucha gente se va a perjudicar", señaló. "Los gobernantes tendrían que pensar en los que menos tienen antes de tomar decisiones de este tipo", sugirió Romero.Jésica contó que el Hospital de Niños es una verdadera caja de resonancia de la confusión general que por estos días padecen los usuarios del transporte urbano. Es que muchos pacientes provienen del interior provincial o de provincias vecinas y encuentran dificultades a la hora de movilizarse en ómnibus por la ciudad. "Ya prácticamente no se consiguen cospeles por ningún lado y mucha gente no sabe que ya no hace falta presentar la fotocopia del documento para que te den una tarjeta; claro que tenés que cargar cinco pesos como mínimo la primera vez", señaló. La joven mamá sugirió, además de la apertura de más bocas de recarga en los barrios, que se amplíe el horario de atención en las casillas de Red Bus ubicadas en el Centro. "Los sábados cierran a las 13 y los domingos no trabajan", aseguró. Dijo que deberían exigirle a la concesionaria del sistema prepago que emplace garitas en las plazas de la periferia y en las explanadas de los CPC y dependencias públicas.
Los barrios sin atención
Hasta anoche, era imposible cargar la tarjeta del transporte en unos 90 barrios de la Capital cordobesa, cuyo habitantes deben peregrinar como Jésica para poder pagar el boleto del transporte urbano.

