La inyección de vida que nunca llega
El proceso de deterioro y abandono de la Peatonal se inició a finales de la década de 1980 y se profundizó en los ’90 con la aparición de los shoppings center.
El bulevar San Juan de la capital provincial actúa como una barrera invisible que separa dos realidades muy diferentes: Nueva Córdoba, hacia el sur, con una actividad pujante, oferta gastronómica variada, espacios públicos apropiados por los vecinos y movimiento; el Centro, hacia el norte, apagado, vacío y tugurizado. El proceso de deterioro y abandono de la Peatonal se inició a finales de la década de 1980 y se profundizó en los '90 con la aparición de los shoppings center.Fueron varias las iniciativas para devolver al paseo céntrico la gloria que supo tener en los '70, cuando era la salida nocturna obligada para miles de cordobeses: se extendió el horario de bares, se insinuaron actividades artísticas nocturnas y se encendieron algunas luces de vidrieras, sin que se consiguiera el efecto deseado. Indefectiblemente, la Peatonal se "muere" después de las 20.El año pasado, el arquitecto Miguel Ángel Roca señalaba un aspecto para mejorar: la poca accesibilidad del paseo. Roca es quien tomó las primeras cuatro cuadras peatonales que había diseñado Hugo Taboada en 1971 y las extendió y unificó, dotándolas de una estética única.Roca apunta algunas cuestiones que pueden servir para revitalizar al Centro. Respecto de la accesibilidad, dotar de más espacios que sirvan de estacionamiento, más control por parte de la Municipalidad, con presencia en la zona y más seguridad policial.El arquitecto suma otra cuestión que atañe a los comerciantes, como es el horario de atención. Para Roca, es inadmisible que los comercios de la Peatonal estén cerrados los sábados a la tarde y los domingos.Revivir la Peatonal requiere del trabajo mancomunado entre municipio, Provincia y comerciantes. Sólo de esa forma se logrará conseguir la inyección de vida que, hasta ahora, nunca llega.

