La gran mudanza y los problemas posteriores
Desde 2004, el plan Mi Casa, Mi Vida trasladó a miles de cordobeses de bajos recursos a urbanizaciones especiales.
Desde 2004, el plan Mi Casa, Mi Vida trasladó a miles de cordobeses de bajos recursos a urbanizaciones especiales. Protagonizaron un gran proceso de mudanza desde villas ubicadas en zonas inundables del río Suquía, canales y arroyos. En forma paralela, decenas de villas miseria comenzaron a desaparecer. Las precarias casitas fueron volteadas por topadoras y después se inició la recuperación y parquización de esos terrenos mediante el Programa de Remediación Ambiental del Suquía (Pras).Los beneficiarios de viviendas habían sido censados. Pero hubo críticas contra el Gobierno delasotista por la masiva entrega de casas a sectores carecientes y denuncias por clientelismo.La mudanza se extendió hasta fines de 2008. Muchas familias fueron relocalizadas en "barrios-ciudades" con más de 300 coloridas casas y pomposos arcos de entrada. Otras se reubicaron en barrios más pequeños, por ejemplo Zepa, El Chingolo, Cornú, Las Lilas y Boulevares Anexo. En general, fueron llevadas a zonas alejadas de la Capital, fuera de la avenida Circunvalación o a poblaciones del Gran Córdoba como Juárez Celman, Alta Gracia y Malvinas Argentinas.Inicialmente, se iban a otorgar 12 mil viviendas sociales, pero se terminaron entregando menos. "Barrios-ciudades". En 2004, los primeros "barrios-ciudades" fueron: Ciudad Evita (19 de mayo), Ciudad de mis Sueños (14 de junio), Ciudad Obispo Angelelli (27 de septiembre) y Ciudad de los Cuartetos (16 de noviembre). En 2005 vieron la luz Ciudad de los Niños, en Juárez Celman (22 de febrero) y Ciudad Juan Pablo II (14 de octubre). Más adelante, seinauguraron Ciudad Parque Las Rosas (26 de julio de 2006), Ciudad Ampliación Ferreyra (19 de octubre de 2006), Ciudad Mi Esperanza (6 de junio de 2007), Ciudad Ampliación Cabildo (9 de junio de 2007) y Ciudad Sol Naciente (29 de mayo de 2008). Pese a que muchos se mostraron conformes con la vida en esos barrios, la integración social fue difícil. Surgieron problemas de convivencia entre habitantes de villas de diversa extracción e ideología y crecieron los robos y las discusiones. Detractores del plan hablaron de la conformación de guetos para pobres.Algunas plantas cloacales empezaron a desbordar, las viviendas se agrietaron, colapsaron dispensarios y se vivieron otras situaciones angustiantes. Hubo quienes adujeron que la reubicación en sectores distantes de la ciudad les acarreó "aislamiento" e inconvenientes para acceder a centros de salud, escuelas y trabajos. Florecieron reclamos por la falta de transporte y servicios. El desempleo se acentuó en los nuevos barrios. Esta situación llevó a que varios beneficiarios de viviendas las vendieran a precios irrisorios o las cambiaran por vehículos, para luego retornar a sus villas de origen. El Gobierno se esforzó en minimizarlo, pero se dice que esto aún ocurre.Las escrituras empezaron a entregarse años después, con el gobierno de Juan Schiaretti. A mediados de 2009, la Provincia anunció que cambiaría los nombres de fantasía de los barrios-ciudades a denominaciones acordes a la división catastral (por ejemplo, Ciudad Evita sería parte de barrio San Lorenzo). Esto aún no se cumplió.

