La etimología de la risa
La historia de algunos nombres célebres de la antigüedad, en clave de humor.
La antigüedad. El alfabeto no fue inventado de una sola vez. Virgilio inventó la N-ida. Homero, la I-liada y la O-disea, que quiere decir O diptongo. Así, poquito a poco, se fue completando el abecedario. Muchos honmbres célebres de la antigüedad se llamaban simplemente Roque Martínez o Perico López, pero a nosotros sólo ha llegado el apodo con que vulgarmente eran conocidos. Estos apodos fueron motivados por alguna circunstancia especial del individuo. En Grecia, alma mater de las divinas concepciones, inventaron las tijeras de esquilar que hoy se usan. Al inventor se le llamó Esquilo. Píndaro inventó la pandereta o Pandora. A Pitágoras se debe el pito. Los tantos de las apuestas se echaban en montón en el centro de la mesa. Esto daba motivo a equivocaciones y Platón propuso se echaran las apuestas en un cacharro de su invención llamado plato. Critias era un mirón constante: no sabía tenerlas en la mano, pero criticaba todas las jugadas. Pelópidas fue un fabricante de pelotas de Megalópolis; su verdadero nombre era Modesto Sáinz y surtía de pelotas a todos los frontones del Asia pétrea, Asia férrea, Asia feliz y Asia desgraciada. Sófocles era muy vergonzoso; esto y su oscuridad le hacían sofocarse por la cosa más tonta. Hipócrates era una mala persona; receloso, solapado e hipócrita en grado sumo. Epicuro curaba enfermedades de la piel, como lo indica la partícula Epi y la terminación de su apodo. Leónidas andaba por el mundo enseñando cinco magníficos leones amaestrados y otros tantos tigres paseados en el Tigris. Las casas de comidas se llamaban Comicios, citándose como mejores las de Brindisi, explotadas por Me cenas y el filósofo Zenón. Otro día continuaremos en las sutilezas de los tiempos romanos o sea, los tiempos de Remos y Rómulo, que aunque remolones para todo, inventaron el remo, base de la navegación fluvial. Melitón González.
Texto publicado en "La Voz del Interior" en agosto de 1910

