La escuela sigue estando, pero no es una cajita feliz
Oscar Pettina está preocupado por las condiciones sociales y económicas de los sectores postergados.
"La escuela significa contención, lugar seguro, cuidado, adultos preocupados, infraestructura, un lugar donde se habilitan otros circuitos y se forman sujetos colectivos", afirma Bruni, con convicción, cuando se le pregunta qué rol cumple un centro educativo en una comunidad vulnerable.En la misma línea opina Oscar Pettina, director del primario, quien apunta que en los inicios del colegio primario y del jardín de infantes, se decía que la escuela iba a cambiar el barrio. "Pero el barrio también produce cambios en la escuela", subraya.Pettina está preocupado por las condiciones sociales y económicas de los sectores postergados. "Los proyectos de educación popular no sólo intentan dar respuestas, sino generar preguntas", plantea. En este sentido, la escuela busca abrir nuevas posibilidades. "¿Es este el lugar de la escuela?", se cuestiona. Quizás. Aunque opina: "La función de enseñar es irrenunciable". Nuevos espacios Sobre la realidad social, Pettina reconoce que los docentes observaron a principios de año que las familias "comen distinto". Muchas alitas de pollo y menudos. A modo de ejemplo, una alumna, con recurrente dolor de cabeza, admitió, en una oportunidad, que su mamá le había advertido que este año no iban a cenar. Y algunas madres aseguraron que el llanto de sus hijos era "por hambre". "Los más pobres están necesitando espacios. La escuela sigue estando, pero la escuela no es una caja feliz. El Estado no puede correrse de su rol", refiere Pettina.

