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La confesión de Martín

Rosa tiene unos hermosos ojos verdes y el pelo rubio, corto. Está sentada en la misma estación de servicio donde hace cinco años su hijo contó por primera vez su historia a este diario.

04 de noviembre de 2014 a las 12:01 a. m.
La confesión de Martín

Recuerda que su hijo quedó solo con Ocampo, cuando ella comenzó una relación con otro devoto y se fueron a vivir al pueblo de Miraflores. Martín trabajaba como jardinero del maestro y dormía en la casilla donde estaba la bomba de agua donde apenas quedaba lugar para su cama. Al tiempo, Ocampo le dijo a Rosa que su hijo debía volver a vivir con ella para que pudiera "seguir evolucionando".Rosa había comenzado a ­hacer lo que llama regresiones a sus vidas pasadas y en uno de sus cumpleaños le dijo a ­Martín que en las regresiones había hablado de los abusos que sufrió siendo niña. Luego, sin ­saber bien por qué, le pidió disculpas por si le había pasado algo con Ocampo. Martín la miró y le dijo: "Bueno, mamá. Ya está". Con esas palabras Rosa entendió todo. Sí había pasado. Había ocurrido durante años y ella, ocupada en sus historias, no lo había visto. Desatendió las señales que podrían haberla ayudado. No sólo los rumores de otros ­devotos. En noviembre de 2005, el Maestro Amor dio su primera entrevista a La Voz del Interior , luego de que el diario publicara las denuncias sobre los supuestos abusos sexuales que había cometido.Ese día Ocampo recibió al ­periodista en posición de loto sobre un escenario, rodeado por un grupo de fieles, mientras el resto de su congregación observaba sentado en el piso. Rosa estaba en ese grupo sobre el ­escenario, con la misma sonrisa beatífica que los demás, mientras el periodista le preguntaba a su maestro por las denuncias de abusos sexuales. Pero ella nunca pensó que eso le estaba pasando a su hijo en esos mismos momentos.

Comienza el juicio

Hoy comienza el juicio contra Ricardo Javier Ocampo, alias Maestro Amor, en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda ­Nominación de Catamarca.

Las audiencias podrían extenderse durante un mes. Fueron citados más de 20 testigos. Los acusadores son dos jóvenes cordobeses (uno de ellos, el hijo de “Rosa”), que afirman haber sido abusados sexualmente por Ocampo cuando eran menores de edad y vivían en la comunidad catamarqueña con sus madres.