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Hay que desarmar la ruta de la deuda

El problema para un trabajador asalariado no está en tener una deuda de 5 mil, 10 mil o 15 mil pesos en la tarjeta de crédito o por un crédito personal. Laura González.

29 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Hay que desarmar la ruta de la deuda

El problema para un trabajador asalariado no está en tener una deuda de 5 mil, 10 mil o 15 mil pesos en la tarjeta de crédito o por un crédito personal. El problema está en no poder manejar esa deuda. Lo más común es que esté muy concentrada en el corto plazo. Así, la cuota es tan alta que se "come" la mayor parte del sueldo. Como entonces la plata no alcanza para vivir, se sigue tarjeteando, se dejan de pagar cosas o se pide un adelanto salarial a la empresa, por ejemplo, lo que reduce el sueldo a cobrar a principio de mes y, a su vez, agrava el problema. La solución sería extender esa deuda en el tiempo. Pero acá aparece el segundo problema: es caro. Las tarjetas, además de pagar el mínimo, ofrecen financiar de nuevo todo lo que ya se compró en cuotas, pero cuesta arriba del 70 por ciento anual: dos veces más que la inflación. También se puede pedir un préstamo personal al banco que emitió esa tarjeta y destinarlo a pagar exclusivamente el saldo del plástico. Hay que consultar: si bien cuestan menos que los plásticos, están arriba del 40 por ciento anual.Los bancos aseguran que no tienen morosidad en el pago de las tarjetas. Pero lo que no dicen es que tienen tan aceitado el mecanismo que ellos mismos son los que se comunican con el deudor en cuanto detectan que se atrasó o que no pagó todo el saldo del resumen. Le ofrecen y facilitan un préstamo "preaprobado" para quien está muy asfixiado. Llegado el caso, cualquiera de las dos opciones puede ser el camino. Pero hay que cortar el problema de raíz, es decir, no volver a usar la tarjeta, al menos de una manera que no se puede controlar.Lo inteligente es no tener tantos plásticos activos, porque todos generan costos de mantenimiento y, algunos, de renovación. Además, se paga un seguro sobre el saldo adeudado. Mientras más se debe, más caro es. Conviene concentrar todo en uno, a lo sumo dos, los más económicos en lo posible. El tercer problema que ha incentivado el alto endeudamiento entre los asalariados es el furor de los descuentos. Hay bancos que te dan una tarjeta con sólo mostrar que uno ya tiene otra de la competencia, sin obligación de cobrar allí el sueldo. Con dos tarjetas, es más fácil manejar el crédito disponible. Rebajas del 30 por ciento determinados días de la semana, cupones de compra en Internet que expiran en 24 horas, dos por uno, tres por cuatro, todo ha incentivado la demanda de ciertos productos o servicios que, de no haber existido esa rebaja, no se hubieran comprado. Lo más sano, entonces, es comprar sólo lo que se necesita. Para eso, hay que superar el primer impulso, la tentación de gastar. Espere unas horas, vuelva al día siguiente. Quizá se convenza solo de no comprar.