Hay más incendios por la presencia del hombre
El año 2009 fue de los peores que se recuerdan por l a intensa y prolongada sequía hasta ya entrado el verano.
El año 2009 fue de los peores que se recuerdan por l a intensa y prolongada sequía hasta ya entrado el verano. Ello generó las condiciones para que el fuego se propague más fácilmente.El año 2010 empezó con pronósticos poco alentadores. Se dio un otoño lluvioso, que hizo crecer más de lo habitual los pastizales, y luego un invierno especialmente duro, que secó toda la vegetación. Eran meses en que los bomberos de los más diversos puntos de la provincia y quienes trabajan en el Plan Provincial de Manejo del Fuego admitían que el panorama era complejo. Vegetación más alta y más seca de lo normal hacían extremar los recaudos.También se admite que en los últimos años se percibe que la temporada de incendios es más larga, porque empieza antes con calores y vientos en algunos días de invierno.Hace cuatro meses, se planteaba que el mejor plan contra el fuego sería la llegada de lluvias en los meses clave de primavera: agosto, septiembre y octubre. Y en ese período hubo agua, aporte de humedad y alivio. Finalmente, 2010 no fue –para fortuna de los cordobeses– lo que se suponía que podía ser. La interfase. En los cuarteles de bomberos hallan una razón central para explicar el creciente número de incendios en las sierras, en comparación con décadas atrás. Aseguran que la mayoría son lo que llaman "fuego de interfase", generados por la presencia humana que se va intercalando cada vez más entre cerros y bosques. Cada vez hay más viviendas y más presencia humana en esas áreas y eso implica más focos posibles. Y no sólo se acrecienta el riesgo de inicio –apuntan los bomberos- sino que resulta más complicado sofocar el fuego, porque además de controlarlo en el bosque o el pastizal deben privilegiar las edificaciones y las vidas humanas.

