Esas tetas que dan letra
¿Por qué la Policía, en vez de “cuidarnos”, ataca y acosa a un grupo de mujeres que se atrevió a ir más allá de los “cánones de la moralidad”?
“Mi cuerpo es mío”, afirma uno de los preceptos fundamentales del movimiento de mujeres y feministas a nivel mundial. La frase nos interpela cotidianamente como mujeres a dar respuestas y a cruzar las barreras de las reglas preestablecidas por esta sociedad machista, que finalmente termina siendo el objeto en cuestión.
Una teta o dos, y a esas dos más, que seguramente serán miles este martes en diferentes puntos del país para exigir la posibilidad de mostrar “esa” parte del cuerpo de la mujer.
Ese lugar que no se ve, a veces no se nombra por pudor, pero que suele dar letra a más de un acosador con los aceptados “piropos callejeros”.
Mientras tanto, no mostramos las tetas, no decidimos cómo parir, no abortamos, no nos pagan lo que corresponde por igual trabajo que los varones y cuántos derechos más que todavía nos siguen negando.
¿Por qué mostrar las tetas puede dar tanto de qué hablar? ¿De qué sirve no mostrar las tetas si igual nos siguen matando, violando, abusando? ¿Por qué la Policía, en vez de “cuidarnos”, ataca y acosa a un grupo de mujeres que se atrevió a ir más allá de los “cánones de la moralidad”?
Cánones que, por cierto, no están escritos en ningún lugar, ya que son convenciones y acuerdos implícitos a los que hemos llegado como sociedad y que –al igual que el lenguaje– se van adaptando a los tiempos y al uso que de ellos se hace.
*Comunicadora, integrante de la Red de Par

