El trabajo será a "ensayo y error"
El lanzamiento de la Universidad Provincial de Córdoba (UPC) fue un acto político con todas las letras. Luego de seis años, comienza a insinuarse como tal. Mariana Otero.
Como era de esperar, el lanzamiento de la Universidad Provincial de Córdoba (UPC) fue un acto político con todas las letras. En el salón Juan Domingo Perón, de 504 butacas, no cabía un funcionario más. Estaban todos. O casi todos. Es cierto que también había docentes, autoridades de los institutos terciarios y alumnos acreditados previamente para evitar que las protestas de fuera se colaran en el recinto, cosa que al final (aunque de manera tibia) ocurrió.
Primero se presentó un video institucional con estudiantes y profesores que se mostraban felices por la UPC. Pero pocas dudas se despejaron sobre la institución que, luego de seis años, comienza a insinuarse como tal.
Después de rendir un homenaje al fallecido exministro de Educación y mentor de la UPC Eduardo Mundet, el gobernador sorprendió al dedicar gran parte de su alocución de 16 minutos a los docentes. Les pidió que no tengan miedo, que sean valientes, que se sumerjan en el mundo digital, que se acerquen a sus alumnos, que se animen “a sentarse en el piso”. Eso, dijo, permitirá dar un salto en la calidad educativa. Y redobló: “Ese es el nuevo nombre de la justicia social”. De la UPC, remarcó que será “abierta, popular y gratuita” y que, seguramente, habrá vaivenes. Se trabajará con prueba-error y prueba-acierto.
El clima de fiesta y la catarata de agradecimientos y aplausos a aquellos que de alguna manera hicieron posible el lanzamiento de ayer no disiparon los interrogantes de siempre. Como es sabido que una universidad no se levanta de un día para otro, sigue sin comprenderse por qué durmió cinco años y se pretende ahora ejecutarla con apuro, improlijidades y asuntos sin resolver.

