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El pasado era más barato

Liquidaciones anticipadas, escaso turismo de invierno y gente que mira y no compra hablan a las claras de iliquidez. De nuevo no hay un mango, viejo. Rosa Bertino.

23 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Especial)
El pasado era más barato

Ojalá nunca se terminen los diarios, sobre todo los nuestros, que siguen siendo buenos. Nada que ver con los británicos, por ejemplo, que le pinchan el teléfono a Hugh Grant o Sarah Ferguson, para ver en qué escándalo andan. Acá ya no interesan los escándalos; estamos más necesitados de bienestar que de cotorreo. Por varias razones, la prensa es más abarcadora que otros medios o formatos. Las imágenes son elocuentes y nadie te dice cómo interpretarlas. Un usuario del transporte urbano contemplando absorto los nuevos colectivos articulados; una señora con la tarjeta de débito en la mano, porque en el súper dejaron de hacerle ese descuento; la cola de adultos y niños entrando a ver una actividad gratuita en el museo; la canciller alemana, Angela Merkel, sirviendo café de un termo a sus pares griego y francés. Venga de donde venga, el mensaje es el mismo: hay que atenerse a la realidad, y achicar el presupuesto. Se acabó el dulce, incluyendo al Primer Mundo. Volvió el ajuste. Parecía que nos íbamos a salvar de la crisis nuestra de cada decenio. A fin de año se cumplirán los 10 del "corralito" y el "que se vayan todos". Aunque no aprendemos, todo indica que esta vez pegará más despacio. Liquidaciones anticipadas, escaso turismo de invierno y gente que mira y no compra hablan a las claras de iliquidez. De nuevo no hay un mango, viejo. Pero esta vez no estamos solos. La desesperación se cuela por varios países europeos, cuyos líderes tienen que dar ejemplo de austeridad. El "caso argentino" terminó haciendo escuela. La desaceleración económica ya es un hecho. Muchos recuerdan que, antes del euro, las cosas costaban menos. Y que también se aspiraba a menos. Media humanidad hoy vuelve a mirar la foto de sus padres y abuelos, sin avergonzarse por su humilde y rústico aspecto. Por el contrario, la foto es una comprobación de medio siglo metidos en una burbuja. La burbuja cuajó más en algunas sociedades que en otras. En la nuestra, por ejemplo, el presente ha dejado un lastre de inseguridad y salvajismo difícil de revertir en el corto plazo.