El legado de “Chipinita”
El departamento de David habla de él. Una biblioteca llena de libros, una mesa pintada con un reloj solar...
El departamento de David habla de él. Una biblioteca llena de libros, una mesa pintada con un reloj solar... Además, hay máscaras coloridas de la etnia cayambis e instrumentos: una guitarra, tambores y un ukelele."La única que hizo música en la familia era una tía abuela de mi viejo que se llamaba Josefina y de cariño le decíamos "Chipinita", ella tocaba la pandereta en la iglesia, pero tocaba mal. Sí, tocaba realmente mal, daba los golpes adonde se le ocurría, pero lo hacía con tanta devoción a la santísima Virgen, a toda su construcción de la divinidad, que creo que hay algo de ella puede estar presente en mí, cuando toco", relata Avilés.La música también anidaba en la casa paterna, que se llenaba de sonidos antes de la Navidad. Entonces, la familia se juntaba a cantar villancicos durante las novenas que comenzaban el 16 de noviembre y terminaban en Nochebuena."Pero en la familia, creo que soy el único bicho raro. Escuchaba un comentario típico de las familias tradicionales que decían: '¿Vas a ser músico?' y uno decía 'si' y ahí venia la otra pregunta: '¿Pero no vas a hacer algo en serio?' '¿De que vas a vivir?'; como si la música fuera un complemento", opina.Al ingresar a la Universidad se acercó a la música de protesta, a "la música de izquierda", que tuvo un papel preponderante en aquellos años de juventud.Hoy integra la banda "Trasplantación", que grabó su primer disco: "Mudanzas". También, de vez en cuando, y desde hace cuatro años, toca el acordeón con un su amigo Gerardo Pérez Tasquetta, poeta y músico cordobés.

