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El error táctico de la Iglesia

La Iglesia y los senadores más consustanciados con ella hicieron lo posible para que el matrimonio homosexual no se transformara en ley. Mario Fiore.

17 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
El error táctico de la Iglesia

Corresponsalía Buenos Aires

La estrategia discursiva y legislativa de la Iglesia Católica le permitió al Gobierno nacional lograr un triunfo que, de otra manera, le hubiera sido casi imposible ya que los senadores, en su enorme mayoría, sólo consentían la unión civil para las personas del mismo sexo.

Las declaraciones altisonantes de obispos y del propio Bergoglio le dieron más espacio a Kirchner para presionar sobre sus senadores más creyentes.

Debieron elegir entre sus convicciones políticas o su pertenencia y continuidad en el Gobierno. Estuvieron en esta disyuntiva legisladores como Teresita Quintela, de La Rioja, provincia que acaba de ser promocionada por 15 años más o el fueguino Mario Colazo, que tiene un reguero de causas judiciales tras su paso por la administración de su provincia.

No funcionó. Como se sabe, la Iglesia y sus senadores más consustanciados con ella, como la puntana Liliana Negre de Alonso, hicieron todo lo posible para que el matrimonio homosexual no se transformara en ley. Por eso, cuando la norma recibió la media sanción de Diputados, la estrategia fue propiciar la unión civil como remedio.

Pero este cambio a la sanción que había dado la Cámara Baja no fue propiciado por Negre de Alonso como una modificación al expediente de la cámara de origen a fin de evitar que ésta tuviera la última palabra e insistiera en su media sanción. Por eso es que se tomó un atajo que resultó ser un mal camino: se creó un expediente en Senadores para que sea éste cuerpo la cámara de origen que propone la unión civil y tener, en caso de que sea necesario, la última palabra.

Esta maniobra fue objetada por el kirchnerismo, que terminó impugnando el tratamiento de la unión civil en la sesión del miércoles. Inesperadamente, el Gobierno sacó así del juego a tres senadores que querían votar la vía intermedia del enlace y que, impedidos, decidieron abstenerse.

Fueron tres votos que, a la postre, hubieran acercado a la Iglesia a un empate.