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El busto de Victoria

Considerable revuelo causó la diputada porteña por el Frente Amplio Progresista (FAP), Victoria Donda (34), al prestar juramento en el Congreso de la Nación. Rosa Bertino.

10 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Periodista)
El busto de Victoria

Considerable revuelo causó la diputada porteña por el Frente Amplio Progresista (FAP), Victoria Donda (34), al prestar juramento en el Congreso de la Nación. La joven activista por los derechos humanos se presentó con un vestidito negro que resaltaba la parte más visible de su anatomía. El hecho provocó diversas reacciones, en el ala femenina. A los varones les provocó otra cosa, una por su sexo y otra porque su psicología es bastante más simple y lineal. Nosotras, en cambio, nos caracterizamos por los vericuetos y, en este momento de la historia, por una comprensible dosis de confusión. Pero antes de ponernos serios y serias, como se dice ahora, convengamos que el asunto es gracioso. En general, las mujeres no nos permitimos hacer chistes sobre mujeres, por miedo a parecer machistas o, mucho peor, envidiosas. Sin embargo, el avance femenino ha dejado más incógnitas que certezas. Si una legisladora se viste así, para el solemne acto de decir "Sí, juro" con una mano sobre la Constitución, ¿qué se pone para ir a bailar o coquetear? ¿Así vestida recorre penales e instituciones? Salvo que esa no sea parte de su tarea… Las reacciones fueron inmediatas. Una enardecida barra kirchnerista no paró de gritarle "¡trola!". El campo "progre" tiene sus contradicciones. Ese adjetivo, que desde ya estamos impugnando por ser el femenino de "trolo", ha venido a suplantar genuinos y tradicionales insultos referidos a los oficios amatorios de algunas damas. ¿Con qué necesidad, eh? Para peor, Donda retrucó que se la estaba juzgando "sólo" por el envoltorio. "Además de ser linda y tener curvas naturales, soy una joven que piensa …", aseguró a una agencia. Luego incurrió en una dudosa comparación con las participantes de ShowMatch, y terminó con un enfático "dénme la oportunidad de hablar, y verán cómo pienso". Ay, cariño, … quizá deberías haber empezado por ahí, y no por lucir. "Para mí esta chica se creyó que iba a un desfile de Victoria Secret", chanceó una señora bien mayorcita, en alusión a la conocida marca de corpiños. La que estaba al lado sostuvo que Donda "tendrá un regio busto, pero muy mal gusto para vestirse". En el 2008, la canciller alemana Angela Merkel (57) asistió a la Opera de Oslo (Noruega) con un traje que ventilaba su generoso y germano seno. Puestos a comparar, uno diría que la Merkel se ganó el derecho a ponerse lo que quiera, sobre todo si es para ir a una reunión social. Sin embargo, el rechazo fue unánime y nunca más se la vio "despechada". Evidentemente, la cosa no es fácil. Las mujercitas de marras, ambas septuagenarias, pasaron a otro tema más interesante. Acababan de volver de Brasil, del periplo que realizaron con el Puam (Programa Universitario para Adultos Mayores). 15 días; precio accesible; hermosos paisajes; obligación de convivir. Todavía no pueden creer que se animaron a emprender ese viaje, solas, y que haya salido tan bien. Las victorias femeninas ya no pasan por el escote.