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El alivio de 
Gloria y Gustavo

La desocupación y la informalidad son más bajas entre quienes tienen más de 50 años que en el resto de los trabajadores. Y de cada cuatro jóvenes, uno no trabaja ni estudia. Laura González

05 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
El alivio de 
Gloria y Gustavo

Gloria respira. Se la ve feliz. Acaba de recorrer con su marido todo el norte del país. Tiene 50 años y Gustavo, 55. "Ya está, ahora vamos a poder vivir para nosotros. En diciembre, el más chico se subió al colectivo rumbo a Bariloche y dijimos: cumplimos", recuerda. Las dos más grandes (de 20 y 22) estudian y trabajan y el que volvió de viaje empezó a trabajar. "Los últimos cinco años estuvimos siempre pagando cuotas para Bariloche", dice. A Gustavo lo despidieron de Fiat hace más de 10 años. Prolijo y muy habilidoso, armó una carpintería en el garaje de su casa. Ella lo ayudó y les fue muy bien. Ahora la cerraron. Es que en 2007, en el furor de la recuperación de la industria automotriz, a Gustavo lo llamaron otra vez de "la Fiat". Trabaja de lunes a sábado, con muchas horas extras por día y, otra vez, tienen esa tranquilidad que otorga la estabilidad de un empleo.El fenómeno de los Gustavos se multiplica. En Córdoba, en el último cuatrimestre de 2009 el desempleo estaba en 9,4 por ciento. Pero en la franja de quienes tienen más de 50 años, la desocupación es menos de la mitad: 4,2 por ciento. Según datos del centro de estudios Idesa, 53 por ciento está en relación de dependencia y tres de cada cuatro están en blanco, en el sector privado y en el público. Buena noticia. Alta ocupación y baja informalidad son una buena noticia para este grupo: serán los próximos jubilados y, de persistir estas condiciones, estarán mucho mejor de lo que hoy están sus pares. En el sistema jubilatorio nacional, los últimos 10 años son los válidos para determinar el haber de quien se jubila.La contracara de los Gustavos la constituyen los jóvenes. Según datos de Indec para el último período de 2009, de cada cuatro jóvenes, uno no trabaja ni estudia, otro sólo estudia y los otros dos, trabajan. Entre los que trabajan, 64 por ciento está en negro.El panorama es sombrío: marginalidad, delito y exclusión están a la vuelta de la esquina. Muy lejos de la alegría de Gloria.