Demasiados interrogantes sin respuesta
“Yo cuento mi historia para que las madres no dejen de luchar y para que la Justicia actúe más rápido en otros casos”, advierte Mariana. Laura Leonelli.
¿Cómo llega un matrimonio a tener contacto con un niño de una pequeña localidad de Santiago del Estero? ¿Cómo se les "ocurrió" a los tíos la arriesgada y complicada tarea de falsificar documentos para anotar como propia una hija de su sobrina? ¿Alguien les dio la idea? ¿Hubo responsabilidad penal de la pareja que se apropió de la niña? ¿Pagaron para que se la entreguen? ¿Existió un intermediario entre esos tíos anónimos y humildes del interior de Santiago del Estero y el matrimonio de buena posición económica?La Justicia nunca probó –o no investigó lo suficiente– la posible venta de Sabrina y los delitos de supresión y suposición del estado civil y de la identidad, que llevan penas de hasta 10 años de prisión.No llegó allí, al fondo de la cuestión. Por eso, los casos de Mariana y Sabrina seguirán sucediendo: en Argentina sobran las madres sin recursos, las parejas que con tal de tener un hijo hacen cualquier cosa y las personas que buscan hacer un buen negocio de esas dos situaciones.En Córdoba, es común que las parejas que no pueden concebir y que quieren adoptar un niño reciban ofrecimientos de pequeños nacidos en Santiago del Estero y en Misiones –e incluso en esta provincia– a cambio de una gran suma de dinero que supuestamente se usa para pagar los honorarios de los abogados.Pero, en este caso, hubo una madre de energía inagotable y optimismo casi indestructible. "Parecía que la estrategia era cansarme; realmente, en algunos momentos te dan hasta ganas de bajar los brazos, porque estás sola y no das más. Yo cuento mi historia para que las madres no dejen de luchar y para que la Justicia actúe más rápido en otros casos", advierte Mariana.Es que el tiempo pasa con mayor velocidad en la vida de un pequeño y, bajo el argumento del interés superior del niño, en un caso igual al de Mariana el juez podría haber decidido que la pequeña se quedara con los apropiadores, por haber transcurrido casi toda su vida con ellos.Pero la verdad es que Mariana jamás hubiese pasado seis años sin ver a Sabrina de no haber sido madre soltera, humilde, joven y originaria de un pequeño pueblo del interior de provincia, una combinación que en Argentina puede significar perder a un hijo por siempre.

