Colisiones con el futuro
La comprensión de que el futuro deja de serlo para convertirse en presente mientras se construye ayudará a no sentirse como un barco sin rumbo en medio de la tempestad.
Desde siempre, la ciencia ficción se adelantó a la evolución de la humanidad. Porque, en definitiva, la imaginación es libre de todo límite. Primero fue el genial Leonardo Da Vinci (1452-1519), el sabio renacentista cuyos conocimientos no tenían fronteras. Y cuya capacidad de desarrollar ideas estaba muy lejos de la época que le tocó vivir.Luego vino Julio Verne, el increíble escritor francés (1828-1905) que exploró todas las fantasías posibles y nos legó una obra que el tiempo y la innovación convirtieron en realidad.Hoy, la tecnología pone todos los días al mundo patas para arriba. La máquina de vapor inauguró, a finales del siglo XVIII, la primera revolución industrial.En el XIX, la electricidad, la producción en línea y la división del trabajo marcaron la inauguración de la segunda revolución industrial.Desde la década de 1970, estamos inmersos en la tercera: la tecnología de la información, derivada de la electrónica, nos achicó el mundo. Sin embargo, los expertos consideran que estamos a las puertas de la cuarta revolución.El Centro de Innovación del BBVA lo plantea en un reciente informe: "Nadie sabe qué depara el futuro, pero sí que la cuarta revolución industrial girará en torno de los sistemas ciberfísicos (CPS, en sus siglas en inglés). Estos sistemas integrarán lo físico, lo digital y lo humano en una convergencia con un potencial que se estima casi ilimitado". El fenómeno se basa en tres pilares: Tecnosfera: el mundo dominado por el software . Internet de las Cosas: los elementos intercomunicados, con prescindencia del hombre. Cuerpos adaptados: todos vinculados por la tecnología. Es evidente que los tiempos interrevolución se acortan cada vez más. Y que la capacidad de adaptación del hombre debe hacerse cada vez más rápido.¿Es posible desconectarse para no quedar atrapado en esta dinámica de cambio? ¿Alguien imagina qué pasaría por la cabeza de una persona que se haya dormido allá por los '70, época de la tercera revolución, y despierte hoy?Al final, la pregunta más importante es qué impacto puede tener en la humanidad.Es evidente que lo primero es un cambio en los modelos educativos: hace falta otro tipo de expertos, más vinculados al conocimiento que a la producción industrial.Lo segundo es una adaptación de la economía real y de los modelos de gestión para evitar que, lejos de ayudar a la sociedad a progresar, esta era de cambios termine profundizando aún más la pobreza.La comprensión de que el futuro deja de serlo para convertirse en presente mientras se construye ayudará a no sentirse como un barco sin rumbo en medio de la tempestad. Ya lo decía José Ortega y Gasset (1883-1955): "La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser".

