Camino al conocimiento
Isaac dice que nunca prepara una clase. “Siempre me gustó trabajar junto con los alumnos en la construcción del conocimiento”.
Isaac dice que nunca prepara una clase. "Siempre me gustó trabajar junto con los alumnos en la construcción del conocimiento". En su estrategia pedagógica, da a las preguntas un valor fundamental: "no puede haber enseñanza ni aprendizaje sin alguien que interrogue", plantea.
“Parto de la base de que en la pregunta mora la mitad del conocimiento y por eso intento estimular a los alumnos para que interroguen y compartamos entre todos los interrogantes, con el propósito de que busquemos juntos la otra mitad del conocimiento”, explica.
Está convencido de que “es más difícil preguntar que responder” y que “las respuestas son válidas cuando cada una de ellas es capaz de hacer aparecer otras 40”.
Por eso, completa: “Si la respuesta cierra la pregunta, agota el conocimiento”. También da un valor importante a la lectura. “La lectura es un vínculo de amistad con el autor que vive en la obra.
En los libros verdaderos, el autor vive en ellos y en ellos uno puede empezar a conocerlo”, reflexiona. En su casa de barrio Nueva Córdoba, a metros de Ciudad Universitaria, Isaac tiene varias habitaciones de paredes cubiertas de libros.
Sobre la mesa de la sala de lectura de la biblioteca, a la que concurren sus alumnos casi a diario, ayer había tres libros a mano: Historia del tiempo (Stephen Hawking), Steve Jobs (Walter Isaacson) y Fihi ma fihi (El libro interior).
Este último es del poeta místico musulmán Yalal al din Rumi, escrito hace más de 1200 años. “Es lo que estoy leyendo ahora”, comenta. María Renee Caetano, su compañera de vida, entra para recordar que en un rato vendrán discípulos a trabajar con él. Nuestro diálogo termina.

