Ambivalencias
La autopista no tiene ni un centro de servicios entre Pilar y Leones. Laura González.
Si la Policía Caminera hubiera cortado a tiempo el tránsito en la autopista a Rosario (con excepción del tramo Leones-Tortugas), no estaríamos llorando nueve muertos. En lo que va del año, hubo 19 alertas meteorológicas para la zona centro del país. Algunas duraron hasta 36 horas. Si la Policía Caminera cortara la autopista a Rosario cada vez que el Servicio Meteorológico Nacional establece una alerta meteorológica en el país, unos 550 autos dejarían de pasar por cada hora de corte y se acumularían casi dos kilómetros de cola, con pocas chances de pegar la vuelta. Seguramente, estaríamos cronicando el enojo de cientos de automovilistas que no llegan a tiempo a sus trabajos, a sus compromisos familiares, a los plazos de entrega que les pauta su empresa.Si los conductores de esos cinco camiones y 12 autos que protagonizaron el fatal accidente del viernes hubieran bajado la velocidad de manera inmediata –como los especialistas recomiendan hacer en estos casos–, quizá el impacto habría sido menos violento y quizá, sólo quizá, podríamos estar abrazando a alguno de los que ya no están. No hay marcas de frenos en la ruta. Por la presencia de la Caminera, tenemos la presunción de que circulaban a no más de 130 kilómetros por hora, marca que antes de la Policía, en la ruta, muchos de nosotros –que utilizamos a menudo esa vía– superábamos con facilidad. Si las banquinas fueran más amplias, sin esas pendientes fatales que hay en algunos tramos, con barreras de contención para saber hasta dónde se puede salir sin peligro, el final de la tragedia no habría sido la muerte. Pero no: hay zonas donde las banquinas son tan estrechas que no cabe un auto. Señores de Vialidad: el del viernes 29 no será el último temporal de viento y tierra. Es más: en la zona suelen darse también peligrosos bancos de neblina. No hay un solo parador o estación de servicios entre Pilar y Leones. Ni un refugio. El tramo de la autopista Pilar-Oncativo, donde sucedió el accidente, fue adjudicado en 1999 al Grupo Roggio y se inauguró el 14 de junio de 2005. Si en ese momento Vialidad Nacional hubiera decidido u obligado a la contratista a forestar la zona, hoy tendríamos árboles con media década de crecimiento. Serían un paliativo importante. Pero no: el plan de forestación está a cargo de Vialidad Nacional y comenzó recién hace cuatro meses, pese a que hace cinco años que se usa ese tramo. Hasta hubo recelos con el Gobierno provincial cuando la Secretaría de Ambiente quiso forestar por su cuenta. Dicen que la Provincia quiere instalar carteles luminosos (como habrá en la RAC) que publiquen la información de alerta y que en Vialidad no encuentran eco.Todo podría haber sido diferente. Hay que pensar en una solución superadora al sabio pero conformista consejo "no maneje, quédese en casa".

