Alias animal
Los nombres de animales son muy buscados a la hora de poner un apodo. Juan Carlos Carranza.
Los nombres de animales son muy buscados a la hora de poner un apodo. En general, las cualidades de las distintas especies sirven para ensalzar las destrezas del destinatario. Aunque también se usan en tono de burla. Cacho Yerom, el asesor estrella de esta columna, tiene un amigo de prominente nariz a quien ha bautizado "tucumano". "Mitad tucán, mitad humano", explica, sin poder reprimir una sonrisa.El submundo del hampa también es proclive a utilizar elementos de la fauna para nominar a sus miembros. El chancho, el perro, el buitre, el puma, el tero, el tigre, la mula, el camello...Algunas veces, el apodo se relaciona con algún aspecto físico; en otras ocasiones apela a una función dentro del actuar delictivo. El tero, por ejemplo, sería el que avisa cuando llega la Policía.El deporte también es tierra fértil para los apodos animalescos.El célebre atleta estadounidense de origen afroamericano Jesse Owens (1913-1980) era conocido como "el Antílope de Ébano", por su amplitud y flexibilidad a la hora de desplazarse por la pista olímpica.Y entre las mujeres, tuvo su equivalente: se llamaba Wilma Rudolph (1940-1994). Su problema de poliomielitis en la infancia hizo que en su carrera deportiva recibiera el apodo de "la Gacela Negra". El mote se refería por un lado a la fragilidad de estos animales en sus patas al nacer y la velocidad y fortaleza que desarrollan en su edad adulta. Más deportes En ajedrez también hay alias muy celebrados, como el que le pusieron al ex campeón mundial Tigram Petrosian: "La Boa Soviética". Claro que por tratarse de un juego pensado, el apodo tenía una explicación. Petrosian era llamado así porque con su estilo de juego comprimía lentamente a sus rivales hasta asfixiarlos. Garri Kasparov, quizá el mejor ajedrecista de todos los tiempos, era llamado en su juventud "el Águila de Bakú". Bakú, por la capital de Azerbaiján, lugar de nacimiento de Kasparov, y águila por su capacidad depredadora de rivales. Y el boxeo tiene sus exponentes. Tommy Hearns (1958) era llamado "la Cobra de Detroit", por la velocidad con que sacaba sus manos. Al célebre boxeador panameño Eusebio Pedroza (1953) lo apodaron "el Alacrán", por su estilo de pegar, replegarse y volver a pegar con más fuerza. El fútbol, por excelencia El fútbol es quizá el deporte en el que más están presentes los apodos de animales. "El Burro" Ortega, "la Gata" Fernández, "el Gato" Sessa y "el Ratón" Ayala, "la Jirafa" Crouch, "el Tigre" Falcao, "la Chancha" Rinaldi, "el Polilla" Da Silva y su hermano, "el Polillita". Hay otros sobrenombres que ponen en evidencia ciertos atributos físicos íntimos de las personas, como es el caso del ex arquero de fútbol "Anguila" Gutiérrez.Pero hay motes genéricos de los que muy pocos se salvan en el "verde césped", al decir de Ángel Labruna.Ocurre cuando un delantero manda el esférico fuera del estadio, habiendo estado segundos antes a centímetros de la línea de gol. El grito desde la tribuna es espontáneo y unánime: "¡Animal!".

