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No escaseará la semilla, pero será necesario vigilar la calidad

Seguimiento: la Bolsa de Cereales de Córdoba recomendó realizar controles periódicos de laboratorio.

10 de septiembre de 2010 a las 12:02 a. m.
No escaseará la semilla, pero será necesario vigilar la calidad

De acuerdo con los reportes del Sistema de Información Agroeconómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba, el ciclo de producción agrícola 2009/2010 cerró con un balance altamente positivo en el cual la provincia de Córdoba queda posicionada con una producción superior a los 13.700.000 toneladas, las que representan un 21 por ciento más que el ciclo anterior. En el ciclo 2009/2010, las 5.361.246 hectáreas sembradas en la provincia representaron una demanda cercana a 375.000 toneladas de semillas que, en términos relativos, significaron un 2,6 por ciento del volumen producido. La producción de semilla de soja sigue los pulsos de la producción de grano, por lo cual no serían de esperar problemas de disponibilidad de semillas para la próxima siembra. En un supuesto de área sembrada 2010/2011 similar al ciclo anterior, el sistema de producción debiera contar con una cantidad semejante de semilla de calidad para afrontar la campaña. Pero es bien conocido que la cantidad no necesariamente se condice con la calidad de la semilla producida. Uno de los factores que determina calidad en las semillas es el ambiente en el cual crecen las plantas que le dan origen a esa semilla. Historia de la semilla. En los informes de cultivo de la Bolsa de Cereales de Córdoba se han expresado las condiciones ambientales de las diferentes zonas de la provincia durante el ciclo de producción 2009/2010. Dicha campaña se caracterizó por una variabilidad en la distribución de precipitaciones, tanto en cantidad como en intensidad y distribución geográfica. Por este motivo, una vez más, se deberá estar muy atentos a la calidad de la semilla cosechada allá por marzo-abril. Las condiciones ambientales de la pasada campaña determinaron en la mayor parte del área agrícola la presencia y ataque de enfermedades transmitidas por hongos, dentro de los cuales adquirieron especial importancia las Enfermedades de Fin de Ciclo (EFC) y la Mancha en Ojo de Rana (MOR). Si bien éstas producen como daño inmediatamente visible una disminución del rendimiento potencial, también originan una acumulación de patógenos en los rastrojos y una disminución de la calidad de las semillas en términos sanitarios, ya que éstas actúan como agentes de dispersión de los hongos. Previsiones y manejos. De cara a la próxima campaña debe idearse el sistema de manejo que posibilite disminuir las pérdidas en el próximo ciclo. Esto es posible cuando se logra conocer y manejar algunos aspectos como: Los rastrojos de cultivos infectados reservan en estado de latencia gran cantidad de estructuras de reproducción de hongos como los responsables de EFC y MOR. Las maneras de minimizar las posibilidades de infección de un nuevo cultivo ante la aparición de condiciones ambientales predisponentes es realizando rotación de cultivos, pero también utilizando semillas de variedades resistentes en conjunto con el efecto protector de fungicidas colocados sobre las semillas en la presiembra. Es importante señalar que, debido a la manifestación casi generalizada de la enfermedad en la campaña anterior, los rastrojos de soja están reservando para la próxima siembra alta cantidad de patógenos. Otro aspecto que es importante es la disponibilidad de pocos cultivares de soja con resistencia a EFC y/o MOR, motivo por el cual los manejos de campo deberán tener un seguimiento especial durante el nuevo ciclo agrícola. Por último, aunque no menos importante, debemos recordar que la semilla cosechada proveniente de un lote infectado está en condiciones de transmitir enfermedades a la nueva planta en el campo. Si se piensa en el actual sistema de producción y comercialización de semillas, es fácilmente observable la capacidad de intercambio de semillas de diferentes zonas de producción.Esto ocurre y es inevitable. Por ello hay que preguntarse ¿Cuál es la calidad de la semilla producida en tal o cual zona? ¿Si mantengo un sistema de rotaciones adecuado, puedo utilizar en mi lote semilla de soja de cualquier procedencia? Las respuestas son variadas. Recomendaciones. Si la semilla es de alta calidad, además de tener alto poder germinativo y alto vigor, debe tener alta sanidad. Pero si esto último no ocurre, sencillas herramientas pueden ayudarnos. Controlar periódicamente las semillas en un laboratorio debidamente acreditado y con experiencia es el punto de partida. De no acceder a semilla de alta sanidad, sólo en aquellas situaciones en donde se manifiesten efectos fitototóxicos por aplicación de fungicidas se estaría indicado sembrar sin curar la semilla.Una de las maneras de corroborar problemas de fitotoxicidad es realizando en el laboratorio la doble prueba de poder germinativo con y sin fungicida en simultáneo, y comparar luego ambos resultados. De no existir problemas de fitotoxicidad, la recomendación de esta campaña sería la de sembrar la semilla previamente curada con un fungicida cuyo espectro de control esté considerando a EFC y MOR. La calidad de una semilla no se mejora en la postcosecha ni clasificación, pero sí se preserva a través de la aplicación de pautas que permiten detectar problemas a lo largo del almacenamiento entre la cosecha y su próxima siembra. Tampoco la aplicación de fungicidas eleva el poder germinativo, pero puede controlar a los patógenos que compiten con la semilla al momento de la germinación. Un estudio en el tiempo de la calidad de la semilla cosechada es un "paquete tecnológico básico" en los actuales sistemas de producción. En este sentido, la Bolsa de Cereales de Córdoba cuenta con un moderno laboratorio de semillas certificado bajo normas ISO 9001 2008, en el cual medir poder germinativo, vigor y tetrazolio dará información confiable y de alta significancia para la toma de decisiones estratégicamente acertadas. No dejar de controlar en esta campaña la respuesta de la germinación en laboratorio con la aplicación de fungicidas. Tampoco dejar de conocer el nivel y tipos de daños presentes en la semilla; para ello, es necesario realizar un análisis rápido de viabilidad por tetrazolio. Recordar que la semilla que no se controla pierde calidad, y esto es irreversible. El tiempo transcurrido entre la cosecha y la próxima siembra es para cualquier semilla un factor de envejecimiento natural; por lo cual, si la semilla se ha producido con estrés ambiental, ese envejecimiento se acelera y el vigor decae con mayor aceleración. Nos encontramos en un escenario de alta tecnología de producción en el cual la maximización de rentabilidad comienza con la utilización de una adecuada semilla. Información preparada por la ingeniera agrónoma Silvina E. Fiant, Laboratorio de Semillas de la Bolsa de Cereales de Córdoba.