Temas del día:

La soja deberá vivir con menos agua

En el centro-norte de Córdoba, el cultivo recibió menos de 500 milímetros. Hay buenos rendimientos.

25 de marzo de 2011 a las 12:02 a. m.
La soja deberá vivir con menos agua

En el centro-norte de Córdoba, las sojas de primera no la pasaron bien durante su desarrollo. La falta de agua durante buena parte de su ciclo y las altas temperaturas fueron demasiado para algunos lotes sembrados en octubre. Otras, por paquete y manejo, lograron capear el temporal. La variedad 4969 (genética de Nidera y licenciada por Miguel Gazzoni) fue uno de los materiales que mostró en algunos establecimientos una recuperación casi asombrosa. Lo mismo sucedió con variedades de los grupos de madurez cinco cortos y cinco medios. Una de las claves: la indeterminación de su ciclo. El secreto: si el cultivar se "comió" una seca al comienzo del ciclo y floreció con poca altura, el regreso de las lluvias le permitió seguir creciendo, lo que se tradujo en mayor cantidad de entre nudos y de vainas, variables que contribuyen a su potencial de rendimiento. Recuperación. En El Quebrachal, a 25 kilómetros de la ciudad de Córdoba, la variedad de grupo cuatro largo indeterminado patentada por Gazzoni demostró su buena adaptación a la región, donde parece que los productores se van a tener que acostumbrar a manejar la oleaginosa con menos de 500 milímetros durante el ciclo. Al menos así viene ocurriendo en los cuatro últimos años. Sembrada el 1° de diciembre sobre un rastrojo de trigo a 52 centímetros, el cultivar vivió un calvario durante más de 50 días en los que no recibió agua."El 24 de enero, luego de pasar 54 días sin lluvia, su estado era de pérdida total. Las hojas superiores estaban caldeadas por el sol, atacadas por arañuelas y con poca capacidad de recuperación", recordó Francisco Rufail, responsable del departamento técnico de la empresa Miguel Gazzoni, durante una jornada a campo realizada el pasado martes por el acopio en el establecimiento La Curva, en Monte Cristo.El día posterior a la evaluación (el 25 de enero), una lluvia de 60 milímetros comenzó a revertir el panorama. "A partir de esa fecha se completaron 200 milímetros hasta el 28 de febrero", comentó el técnico. El 1° de marzo, las condiciones del cultivo habían cambiando en forma considerable.Para Rufail, la indeterminación de su ciclo hace que se superpongan los períodos vegetativos y reproductivos, lo que le confiere a la planta la capacidad para recuperarse ante un escenario de seca. Por más de que aparezca la primera flor, el cultivar tiene la aptitud de seguir largando hojas nuevas. "La sequía no fue gratis, se llevó una parte del rendimiento. Pero si consideramos que el escenario en enero era de pérdida total, si el clima acompaña con bajas temperaturas, el lote puede llegar a rendir hasta 24 quintales", pronosticó el técnico. Aporte genético. La indeterminación de una variedad también se conjuga con los grupos de madurez. En el centro norte de la provincia, las variedades de soja de grupos tres a cinco tienen probados desempeños. Los más cortos tienen la capacidad de florecer antes, cuando comienza a reducirse la cantidad de horas de luz durante el día; mientras que los largos tardan mucho más en tener la primera flor porque son menos sensibles al cambio de horas de luz. "En los últimos años se ha avanzado mucho en la obtención de materiales de grupos largos indeterminados, pero no resulta fácil", comentó Rodrigo Bosch, responsable del servicio técnico de Nidera para el norte de Córdoba, NOA y Bolivia. Por ejemplo, para lograr la variedad 5009, el semillero cruzó variedades de los grupos tres con siete.Otros materiales indeterminados, como 4990, también mostraron cintura ante el estrés hídrico. La humedad de los últimos días del verano le permitió sacar ventaja respecto de otras variedades del grupo. Producir con poco. A partir de las condiciones ambientales registradas en las últimas cuatro campaña en la región, donde las lluvias tuvieron más de una inasistencia, los técnicos comienzan a tener la certeza de que los productores deberán acostumbrarse a hacer soja con menos de 500 milímetros. En el actual ciclo, la soja sembrada en La Curva recibió entre el 1° de octubre y el 1° de marzo 490 milímetros. Ajustar la receta a esta limitante será fundamental para obtener márgenes económicos productivos. Si después las lluvias se encargan de superar ese umbral, bienvenido sea. "A partir de los valores que se pagan por los alquileres en la zona, el rinde de indiferencia para la soja llega hasta 27 quintales. Por eso hay que afinar el lápiz y ver cuál es el paquete que mejor se adapta a las condiciones. La tecnología está", reiteró Rufail.A pesar de la falta de agua y las altas temperaturas soportadas durante su desarrollo, el uso de variedades indeterminadas de los grupos cuatro medios hasta cinco largos les ha permitido a productores de la región tener rindes superiores a 30 quintales. En un contexto de márgenes económicos más ajustados, la clave es obtener la mayor cantidad de kilos por milímetro de agua disponible.