Bajo estrés hídrico, el maíz y la soja "rezan" por las lluvias
El recorte de la producción será mayor si sigue la falta de agua.
Las condiciones climáticas que se esperaban allá por septiembre pasado para los cultivos estivales, a raíz del comienzo de los efectos de "La Niña", están provocando estrés hídrico, tanto en maíz como en soja. El cereal se encuentra más comprometido, debido a que está atravesando el momento crítico de su floración o llenado de grano y el agua le está siendo esquiva, lo cual es agravado por las altas temperaturas y la radiación solar. En cuanto a la soja de primera, que se encuentra en el período de floración, si bien no tiene una situación tan delicada como el maíz, necesita precipitaciones en forma urgente para su desarrollo.Estas condiciones climáticas llevaron a que en el último reporte del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda), la producción nacional fuera recortada. La cosecha de maíz pasó de una estimación en diciembre de 25 millones de toneladas a una de 23,5 millones; mientras que la de soja bajó de 52 millones de toneladas a 50,5 millones. Sin embargo, estos valores pueden resultar, incluso, aún elevados, dadas las condiciones climáticas que imperan y si se los compara con la campaña anterior. La producción en 2009/2010, realizada bajo buenas condiciones climáticas, fue de 22,6 millones de toneladas para maíz y de 52,6 millones para soja, con una superficie total sembrada de 3,6 millones de hectáreas y 18,3 millones, respectivamente. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la intención de siembra de maíz, al comienzo de la actual campaña, era de 3,15 millones de hectáreas pero sólo se sembró 89,1 por ciento. La de soja era de 18,5 millones de hectáreas y se cubrió 88,5 por ciento, lo que da menores superficies afectadas a la siembra que la campaña anterior. Por ende, es de esperar que si las lluvias no hacen su aparición pronto, la producción nacional sea nuevamente recortada, generando incentivos a los incrementos en los precios de los mercados mundiales. Esta fuerte relación se debe a la disminución del saldo exportador argentino que ocasionaría la menor producción, dado que nuestro país es el tercer exportador mundial de soja (primer exportador de harina y aceite de soja) y el segundo en maíz. Igualmente, hay que seguir de cerca la evolución del clima (las precipitaciones mejorarían sustancialmente las condiciones de los cultivos) y el desarrollo de los cultivos en Brasil (segundo exportador mundial de soja y tercero en maíz) y en Paraguay, además de la cosecha en Estados Unidos (en el último reporte vio recortada su producción), que podrían frenar esos estímulos al aumento de en los precios de las commodities agrícolas. El autor es investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba.

