Agujeros en el colchón de productores y proveedores
Se profundizó en enero la retracción en las ventas de maquinaria agrícola. Diversos actores plantean la revisión de impuestos e intervenciones. Carlos Petroli.
Cada milímetro de agua, como los de esta semana, agregará oxígeno en un año con números ajustados. Ayudará a los maíces y sojas de segunda y a la actividad ganadera o a los tambos. Aunque, como en el sudoeste cordobés, los productores siguen cargando con la mochila de la falta de agua para sostener sus actividades. Una vez más, las señales desde la cadena agroindustrial pueden ayudar a ver mejor el árbol y el bosque. En 2009, cuando la falta de agua diezmaba cultivos y pasturas, algunos funcionarios se veían tentados a enmascarar el fenómeno. Así, cargaron sólo en la cuenta del clima la caída del stock ganadero. Por estos días, la industria frigorífica da cuenta de su crisis. Pero la sequía no está mencionada entre las principales razones. Más luces amarillas. Otros actores se declaran en problemas. En Córdoba, la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Afamac), también ha encendido luces amarillas. Pero no sólo pone en el medio el factor climático. La retracción de la demanda y de las ventas, que se arrastra desde el último trimestre de 2011 –y que se profundizó en enero de este año– radica, según enumera, en la falta de crédito y en altas tasas de interés (exceptuando al Banco Nación), altos costos productivos y la falta de competitividad en el mercado externo (ítem en el que cabe leer el atraso relativo del tipo de cambio, que también acusan otras actividades). La Afamac hizo este delicado diagnóstico durante un plenario que realizó en Villa María y donde planteó que durante este mes el Gobierno nacional debería adoptar "de manera efectiva" una serie de medidas. Entre ellas, activar los mecanismos de devolución de impuestos (no más allá de 60 días) y, en caso de agravarse la situación, disponer de créditos a tasas diferenciales, reducciones impositivas temporales junto con "políticas activas" que les permitan a las empresas mejorar su competitividad para consolidar y ampliar los mercados externos. La forma y el fondo. A contramano de los últimos ajustes en impuestos y tarifas, empresas, productores y técnicos plantean la necesidad de revisar la pesada carga impositiva y de intervenciones. Pese a que hoy los precios internacionales están mucho más arriba que en 2003/2004, los márgenes teóricos de rentabilidad para un productor agrícola medio se redujeron un 52 por ciento, según cálculos del economista Juan Manuel Garzón (Ieral-Fundación Mediterránea). A la vez, por efecto de las retenciones y de la intervención sobre los mercados de trigo y de maíz, un establecimiento testigo soporta una "sobre alícuota" del 72 por ciento en el excedente neto de explotación (antes del Impuesto a las Ganancias). En una y otra vereda, la de productores y proveedores, remiendan agujeros en el colchón de la competitividad.

