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Reseña de “Jérôme Lindon”, de Jean Echenoz: lecciones literarias

Jean Echenoz recuerda el lazo con su legendario editor en “Jérôme Lindon”, miniatura que es a la vez homenaje y autobiografía literaria.

05 de mayo de 2022 a las 11:30 p. m.
Reseña de “Jérôme Lindon”, de Jean Echenoz: lecciones literarias
Jean Echenoz, escritor francés.

Un gesto modesto puede ser inconmensurable, como prueba el breve homenaje de Jean Echenoz (Orange, Francia, 1947) a su histórico editor en el apasionante Jérôme Lindon. “He escrito una novela, es la primera, no sé que es la primera, no sé si voy a escribir más”, comienza Echenoz, practicante de la modestia como estilo, remontándose al año 1979 en que era aún inédito y estaba por recibir respuesta favorable de uno de los editores clave del siglo 20 tras ser severas veces rechazado.

El alto y delgado Lindon, “un hombre que intimida mucho”, cosechaba prestigio de décadas al frente de Les Éditions de Minuit, casa de autores mayores como Samuel Beckett, Alain Robbe-Grillet, Marguerite Duras, Claude Simon, Michel Butor o Robert Pinget, algunos de ellos premios Nobel y a los que el joven Echenoz pasó a cruzarse en encuentros parcos y fortuitos.

Si en los exquisitos retratos literarios de Ravel, Correr y Relámpagos el escritor francés comprimió existencias de renombre al tamaño de bolsillo, en el tan respetuoso como tirante lazo entre autor y editor recreado en Jérôme Lindon Echenoz esboza una especie de autobiografía a contramano.

Usando con maestría la concisión, la elipsis, el tono íntimo y un humor como de quien no quiere la cosa, se recolectan las iniciáticas experiencias de verse mencionado por primera vez en un periódico, ganar inesperados galardones nacionales (el Médicis, el Goncourt) o aprender que quien paga el almuerzo es siempre el editor.

El recuento no siempre es feliz, ya que la segunda novela de Echenoz no le agrada al exigente Lindon y la desavenencia inicia un angustioso período de paria para el autor, que deja de pertenecer a Les Éditions de Minuit hasta que su siguiente novela, Cherokee (1983), lo devuelve milagrosamente al sello.

Pero a no engañarse, el centro es Lindon como personaje y modelo, una estirpe de editor que ya no existe y que hacía para sus escritores las veces de pilar despiadado, juez insobornable y cómplice bipolar: Echenoz cuenta que Lindon tenía dos sonrisas, una terrible para mostrar que algo no le gustaba y otra efusiva para cuando todo iba bien.

Con Lindon Echenoz ponía a prueba tanto títulos y comas como viajes, vestimenta, adaptaciones al cine y antologías: la edición con él era dilema moral, oráculo, forma de vida. Echenoz captaba estar ante un ser irrepetible: “Tengo un editor y es Jérôme Lindon, lo demás carece de importancia”.

Libro Jerome Lindo, mi editor, de Jean Echenoz
Libro Jerome Lindo, mi editor, de Jean Echenoz (Editorial Nórdica)
  • Jérôme Lindon. Jean Echenoz. Editorial Nórdica. 72 páginas. $ 1.295