Tips. ¿Viene la tormenta? El truco definitivo para que tus plantas no mueran ahogadas con las lluvias

Cuando el pronóstico anuncia agua, algunos amantes del jardín entran en crisis. Los secretos para mantener las plantas con vida.

05 de marzo de 2026 a las 12:38 p. m.
¿Viene la tormenta? El truco definitivo para que tus plantas no mueran ahogadas con las lluvias
Plantos bajo la lluvia.

Cuando llega la lluvia, hay veces que puede ser una trampa mortal para nuestras plantas si no sabemos cómo reaccionar. El exceso de humedad es, según los expertos, el principal enemigo verde en esta época del año.

La gran pregunta que circula en los grupos de jardinería es: ¿se riega igual si va a llover? La respuesta corta es no, pero tiene sus vueltas. El error más común es regar "por rutina" sin chequear cómo está la tierra. Si a un riego abundante le sumamos una tormenta de verano, las raíces terminan pudriéndose por falta de oxígeno en pocos días.

Tips para no ahogar las plantas

Para que tu jardín sobreviva al cambio de tiempo, acá te dejamos los pasos clave que tenés que seguir:

El truco del dedo: Antes de agarrar la regadera, introducí un dedo unos 5 centímetros en la tierra. Si sentís humedad, guardá el agua. Solo si está seco como un desierto conviene aportar un poco antes de que empiece a caer el agua del cielo.

Ojo con los platos: Si tenés macetas con platito abajo, ¡vaciarlos es ley! El agua estancada ahí por más de 48 horas es el spa ideal para hongos y larvas de mosquitos.

Cuidado con las "delicadas": Las suculentas, los cactus y las aromáticas como el romero o la lavanda son las primeras en sufrir. Si podés, resguardalas bajo techo durante los diluvios más fuertes.

Airear después de la tormenta: Una vez que pare de llover, remové un poquito la superficie de la tierra con un palito. Eso ayuda a que las raíces respiren y el sustrato no se compacte.

En el caso de las plantas que están directamente en el suelo, si la lluvia supera los 10 milímetros, podés olvidarte de la manguera por varios días. La clave está en observar y no actuar por impulso.

Recordá: si tenés que regar sí o sí, hacelo siempre por la mañana. Evitá la noche, ya que la combinación de oscuridad y humedad alta es el combo perfecto para que aparezcan plagas indeseadas.