Deco. Cómo transformar una botella de plástico en un paraguas decorativo
Las botellas PET pueden tener una segunda vida antes de reciclarse. Este proyecto permite crear un adorno original para la casa utilizando herramientas básicas y un procedimiento muy simple.
Cada vez son más las personas que buscan darle una nueva utilidad a los objetos de uso cotidiano antes de desecharlos.
Entre ellos, las botellas de plástico PET se destacan por su resistencia, transparencia y facilidad para trabajar con diferentes herramientas, características que las convierten en un material ideal para realizar manualidades en casa.
Una de las propuestas más originales consiste en fabricar pequeños paraguas decorativos aprovechando la forma curva de la botella. El resultado es un adorno liviano y llamativo que puede utilizarse para decorar distintos ambientes o formar parte de centros de mesa, souvenirs o maquetas escolares.
Aunque su apariencia imita a la de un paraguas real, se trata únicamente de un elemento ornamental.
Antes de comenzar, es importante lavar bien la botella elegida y dejarla completamente seca para eliminar restos de líquido o etiquetas que puedan dificultar el trabajo. También conviene reunir todos los materiales necesarios para evitar interrupciones durante el armado.

Materiales para hacer la manualidad
- Una botella de plástico PET transparente.
- Tijera resistente.
- Cúter.
- Marcador permanente.
- Alambre artesanal o alambre grueso.
- Silicona caliente.
- Pintura vitral, acrílicos o marcadores permanentes.
- Lija fina (opcional).
- Mostacillas o cuentas decorativas (opcional).
Paso a paso para hacer un paraguas decorativo
El primer paso consiste en seleccionar la parte superior de la botella, cerca del cuello, o la base, ya que ambas poseen una curvatura que recuerda a la copa de un paraguas. Con ayuda de un marcador, dibujá una línea circular de entre siete y diez centímetros de altura.

Luego, realizá un pequeño corte con el cúter para iniciar la abertura y terminá el recorte utilizando una tijera. Una vez obtenida la pieza, dividila en seis u ocho partes iguales marcando líneas desde el centro hacia el borde.
Con la tijera, recortá pequeñas ondas en todo el contorno para darle una terminación más similar a la de un paraguas tradicional. Si los bordes quedan filosos, podés suavizarlos con una lija fina para evitar accidentes.
El siguiente paso es la decoración. Una buena opción es utilizar pintura vitral para conservar la transparencia del plástico y lograr un efecto similar al vidrio.
También pueden emplearse marcadores permanentes o pinturas acrílicas de diferentes colores. Un truco sencillo consiste en pintar la cara interna de la pieza para que el exterior conserve el brillo natural del plástico y el acabado luzca más prolijo.
Para fabricar el mango, cortá un tramo de alambre y doblá uno de sus extremos formando el clásico gancho de un paraguas. Después hacé un pequeño orificio en el centro de la pieza plástica, pasá el alambre y fijalo con silicona caliente. Si querés ocultar la unión y darle un detalle decorativo, colocá una mostacilla o una cuenta en la parte superior.

Una vez seco el pegamento, el paraguas estará listo para decorar cualquier rincón de la casa. También puede colgarse con hilo transparente para crear móviles, adornar ventanas o incorporarlo a arreglos florales y centros de mesa.
Como en toda manualidad que requiere el uso de cúter, tijeras y silicona caliente, se recomienda que las tareas de corte y pegado sean realizadas o supervisadas por un adulto, especialmente cuando participan niños.



