La tecnología llegó para hacernos la vida más fácil, pero a veces se pone un poco "caprichosa". Eso le pasó a @_lucio__g, un conductor que intentaba iniciar su jornada de trabajo cuando la aplicación le pidió el clásico control de seguridad: una selfie con el casco puesto para verificar que cumple con las normas.
El joven cumplió con todo: se puso el casco, ubicó la cara en el marco y se aseguró de que sus ojos fueran visibles. Sin embargo, el sistema de inteligencia artificial se empecinó en no reconocer el elemento de protección, bloqueándole la posibilidad de aceptar viajes. Lejos de rendirse o pelear con el soporte técnico, el chofer decidió aplicar el ingenio criollo.
Cuál fue su solución
Ni lento ni perezoso, agarró un bowl de cocina color violeta, se lo encajó en la cabeza y volvió a probar suerte frente a la cámara. Para sorpresa de todos (y del propio algoritmo), la aplicación dio el visto bueno inmediato, habilitándolo para salir a la calle con su flamante "casco" de plástico.
"Medio raro está mi casco color morado", bromeó el joven en la descripción del video que estalló en TikTok con casi 2 millones de likes. La insólita secuencia no solo despertó risas, sino también un debate sobre las fallas de los sistemas de reconocimiento que, a veces, confunden un elemento de seguridad con un utensilio de cocina.
La publicación se volvió un fenómeno masivo y recorre todas las redes sociales como el "tutorial" definitivo para cuando la tecnología falla. Eso sí, esperemos que para el viaje real haya dejado el bowl en la alacena y se haya puesto el casco de verdad.